Cuatro niños minusválidos se quedan sin el transporte que los llevaba a un centro especial de Cambados
06 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Nerea, Damián, Silvia, Mónica y sus familias engrosan ya la lista de personas que padecen los fallos del sistema asistencial. Son niños con minusvalías psíquicas y físicas, que en cuestión de días se han quedado sin el transporte que los llevaba de sus casas al centro de la asociación Esperanza-Salnés, donde reciben atención especializada. Del traslado se ocupaban los voluntarios de Protección Civil de Cambados y O Grove, pero ya no lo hacen. La agrupación grovense echó anoche el cierre debido a la falta de medios. En Cambados, aunque tienen las puertas abiertas, también pasan por problemas similares. El caso es que han dejado de prestar un servicio que, aunque suele pasar inadvertido, es fundamental para los niños minusválidos y para sus familias. Nerea tiene nueve años y sufre parálisis cerebral. No se puede mover y es Marta, una voluntaria de O Grove, quien se encarga de llevarla al centro donde recibe los tratamientos específicos. Nerea no habla, pero conoce a la gente y le gusta estar rodeada de sus cuidadores. Desde hoy verá rota esa maravillosa rutina, vital para su calidad de vida. Sus padres, Josefa y Antonio, trabajan y no siempre disponen de tiempo ni de medios para desplazarse con su hija. «Ahora no sabemos qué vamos a hacer», comentaban ayer. Para la familia de Nerea empezaron ayer los problemas, pero Arturo los sufre desde hace medio año. Su hija Silvia, de once años, tiene una encefalitis cerebral. En verano, los voluntarios de Protección Civil de Cambados que la recogían todas las tardes dejaron de hacerlo. Desde entonces, no ha vuelto al centro. «Mi mujer y yo trabajamos, y no podemos llevarla», dice el padre. De modo que la niña se queda ahora al cuidado de su abuela octogenaria en su casa de Oubiña-Cambados. Lo que está ocurriendo en la comarca de O Salnés es un buen reflejo de la situación que se da en otras zonas de Galicia. La asistencia a este tipo de niños suele ser deficiente, y muchas veces se realiza gracias a la colaboración desinteresada de particulares. Pero, la experiencia demuestra que la buena voluntad no basta. En la asociación creen que debe ser la administración la que asuma el transporte de los pacientes, y piden una mayor colaboración económica de la Xunta. A raíz de lo ocurrido con Nerea, han decidido llevar sus quejas al Valedor do Pobo y al Concello de O Grove. Esperan una ayuda: «Aunque sea poca la que nos den, para nosotros será mucha», dicen los padres.