Una limpiadora de los juzgados de Ferrol hace desaparecer por equivocación seis expedientes completos
25 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.En el edificio de los juzgados de Ferrol no acaban las sorpresas. Hace meses le robaron la cartera a la juez de lo Penal y los robos se repitieron a otros funcionarios. El pasado martes una trabajadora nueva del servicio de limpieza arrojó al saco de la basura seis expedientes judiciales (diligencias previas) de la sección de penal del Juzgado de Instrucción y Primera Instancia número 3. Cuando al día siguiente la funcionaria encargada de estas causas se dio cuenta de la falta y del posible destino de los legajos, los camiones de la basura habían llevado ya a la planta de Sogama los residuos sólidos urbanos y ya habían entrado en el horno crematorio: energía eléctrica judicial. Tres de los seis expedientes corresponden a diligencias por accidentes de tráfico, uno de ellos mortal. El juez Aulet Barros, titular de esta oficina y decano de los jueces de Ferrol, ha señalado que las diligencias «debieron de caerse de la mesa de la funcionaria y quedar al lado de su papelera». De manera que la nueva trabajadora de limpieza se pensó que era papel de desecho y procedió a arrojarlo a los sacos de la barredura. Cualquier otra trabajadora veterana se hubiese dado cuenta de que se trataba de causas judiciales abiertas, a pesar de que su aspecto externo parece ofrecer la imagen de papel viejo, atado con cordón de cáñamo, como si se tratase de viejos legajos del pasado siglo. Ahora comienza la tarea de reconstruir estas diligencias, cosa que, según el mismo magistrado, se podrá realizar porque existe copia de todos ellos en manos de los abogados personados en las causas o en poder de la Fiscalía. Precisamente a comienzos de esta semana, los secretarios de los diez juzgados de Ferrol (seis de Instrucción y Primera Instancia, dos de lo Social y uno de lo Contencioso-Administrativo) se dirigieron al Consejo General del Poder Judicial para exponerle la situación de las oficinas de Ferrol, sin vigilancia y con escasos medios materiales para guardar los sumarios, causas, diligencias y piezas de convicción (pruebas), en ocasiones amontonadas en pasillos o en habitaciones habilitadas como archivos. Con ello se daba respuesta a una instrucción del CGPJ que pedía a los secretarios que extremasen las medidas de control tras los robos de sumarios ocurridos en los juzgados de Marbella. Hace una semana, un individuo entró por la tarde en el edificio de los juzgados ferrolanos, llegó al número 6 y tuvo acceso a documentación secreta como los nombres de las chicas, cuya identididad permanece en el más absoluto anonimato, como testigos protegidos en las causas de trata de blancas.