Prosegur alega que el GRAPO disparó al guarda en la calle

E. V. P. VIGO

GALICIA

XULIO VILLARINO

La viuda acusa a la empresa de falta de seguridad en el furgón asaltado en Vigo El juicio por daños y perjuicios contra la empresa de seguridad privada Prosegur quedó ayer visto para sentencia. La viuda del vigilante Jesús Sobral Otero, abatido por el GRAPO en el asalto al furgón de Vigo de mayo del 2000, reclamó 80 millones de pesetas a Prosegur por considerar que el vehículo incumplía las medidas de seguridad. La empresa alegó que el vigilante murió al salir a la calle.

19 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

La defensa de la empresa de seguridad aseguró a la juez que el vehículo asaltado cumplía todos los requisitos exigidos en la ley de 1981 e incluso superaba la nueva orden que entrará en vigor en abril de 2002. «Aunque hubiese irregularidades, la víctima falleció fuera del furgón», indicó el abogado. Éste señaló que el vigilante había superado varios cursillos de formación. La demandante sostiene que la víctima abandonó el furgón a causa de los gases acumulados en el interior. Pero Prosegur asegura que el habitáculo contaba con extractor de humos y aire acondicionado. Admitió que no disponía de máscaras antigás porque «era un riesgo no previsto». La firma recordó que el cierre de las puertas era seguro y que el blindaje era superior al exigido por la nueva normativa. Ésta negó que hubiese perforaciones de bala. El revólver del vigilante funcionaba pues pudo disparar dos veces. «Quizás fue un acto de valentía pero la víctima se enfrentó sola a cuatro pistoleros», dijo.