Sólo Toshack puede ser al mismo tiempo Toshack, mánager y entrenador de la Real Sociedad. Fiel a sí mismo, se sigue poniendo el fútbol por montera. Y continúa en su papel de convertirse en la pimienta de los banquillos y/o de los despachos españoles. J.B. vive su tercera etapa en el club donostiarra con una posibilidad estrambótica, digna de sus célebres ruedas de prensa: prescindir de sí mismo como técnico. El cuadro donostiarra se empeña en coquetear con la zona de descenso y Toshack con la polémica. «Soy el mismo que llegó en el mes de enero, cuando decíais que estaba todo perdido», contestó a las críticas. Y es que si al final de la campaña pasada fue el salvador, en esta temporada ha sido crucificado. Pero para Toshack, la mejor defensa lingüística es el ataque, aunque sea al pasado. «En la Real se han hecho muchas cosas mal y ahora yo soy el responsable», espetó. Y habló de vicios enquistados y le envió un dardo envenado a Clemente -uno de sus antecesores en el banquillo realista- al asegurar que llevaba puesto el traje de otros. La fase crítica llegó con la derrota ante el Hospitalet, de Segunda B, en la primera ronda de Copa. En San Sebatián decían que sobre el campo de hierba artificial Toshack había pasado sus peores momentos como técnico. A mediados del mes pasado Toshack propuso auto-destituirse para ser relevado por Juanma Lillo, idea interpretada maliciosamente por unos y rechazada por el consejo. Y en el siguiente partido llegó el primer triunfo, ante el Osasuna. Entonces descubrió que no sólo en el Madrid corren pollos sin cabeza. En la Real también. «Tras el gol del Osasuna parecíamos pollos sin cabeza detrás de una patata caliente», señaló. Pero tras la victoria comparó a los suyos con pollos pero «con la cabeza muy alta». Al galés seguro que le entusiasmó Evasión en la granja.