Los veterinarios oficiales advierten de la falta de control de los productos comestibles en las ferias gastronómicas Pulpo, carne ó caldeiro, marisco, quesos y productos de bollería son el grueso de la oferta gastronómica que desfila por las fiestas y ferias de Galicia. Pero estos manjares pueden convertirse en importantes focos de infección. Así lo advierten los veterinarios oficiales de la Xunta, quienes explican que el vacío legal existente sobre quién debe ejercer el control sanitario de esos productos genera numerosas irregularidades. Apelando a la legislación europea, explican que las competencias deben repartirse entre los concellos y el Gobierno autónomico. Los organizadores de las muestras culinarias de la comunidad insisten en que la calidad de sus productos está garantizada.
20 oct 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Las denuncias registradas en Lugo durante el último San Froilán sobre la falta de control sanitario del pulpo en algunos puestos de venta ambulante son un ejemplo del riesgo que puede suponer ser un asiduo de las ferias gastronómicas. La advertencia parte de los propios veterinarios de la Consellería de Sanidade, encargados de vigilar este tipo de irregularidades. La Plataforma de Veterinarios Oficiais -que agrupa a la práctica totalidad de estos profesionales- responsabiliza de esta situación a los ayuntamientos y a la Administración autonómica. «Su falta de coordinación es la que genera más problemas», advierte su portavoz, Manuel Mariñas. Los veterinarios recuerdan que son las corporaciones locales las encargadas de analizar todos los productos comestibles que se vendan en su territorio. Según sus estimaciones, los riesgos sanitarios pueden ser elevados porque no hay control alguno en las ferias, las instalaciones no son las oportunas y, a veces, incluso falta refrigeración o agua potable. «En la mayoría de las ferias de Galicia, los productos tienen un origen desconocido, sin etiquetado ni registro sanitario», abunda Mariñas. Los que no están de acuerdo con esta tesis son los representantes y organizadores de algunas de las más destacadas jornadas culinarias del país. «Nosotros no pedimos la desaparición de estas ferias, sino la adaptación correcta al marco europeo que regula estas actividades», recalcan desde la Plataforma. Una ley comunitaria de 1995 indica los patrones que se han de seguir en este tipo de eventos: Espacios de higiene personal para los vendedores, secadores de mano, superficies limpias y en buen estado, materiales de limpieza, suministro de agua fría o caliente, un almacén de sustancias y una correcta temperatura de los alimentos. Todo lo contrario, según los veterinarios, es lo que se encuentra en la venta ambulante. «No hay etiquetas, los productos tienen origen desconocido y no sabemos qué proceso de manipulación se ha establecido», dice Mariñas. Matanzas clandestinas El portavoz de los veterinarios oficiales incluso deja la puerta abierta a que la matanza del animal se realice en establecimientos clandestinos. «Si se rompe la secuencia planificada desde el nacimiento hasta la mesa, hay riesgo de contaminación», explican representantes de las asociaciones veterinarias. No cuidar de esa tarea, concluyen, podría desprestigiar uno de los principales patrimonios de Galicia.