O Couto se quedó a oscuras a diez minutos para la conclusión de la prórroga La hazaña del Ourense tendrá que esperar al menos diez minutos. Los rojillos superaron en todo al Valladolid, tuvieron ocasiones para tumbar al Primera División durante el tiempo reglamentario y, sin embargo, sólo Gaizko fue capaz de equilibrar el tanto inicial de Óscar en el único fallo defensivo del cuadro local.
11 oct 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Más allá del excelente juego ourensano o de sus méritos para hacer historia, el partido quedará reflejado en las hemerotecas por el apagón registrado a los nueve minutos del segundo tiempo de la prórroga. Cuando languidecía y el Ourense estaba en fase física terminal, las oscuridad se hizo en O Couto. Las torretas dejaron de alumbrar. Durante media hora el árbitro, los contendientes y una grada entregada pensaron en la reanudación para culminar la noche mágica. Fue imposible. A la hora de cerrar esta edición se barajaba la una de la tarde de hoy para reanudar la contienda. Al margen de este dato, en la retina del escéptico ourensanismo, quedará un partido inmenso. Los de Teixidó fueron el equipo de Primera División durante la primera media hora inicial. Adolfo encontró una autopista en la izquierda, para servir dos balones de gol a Nacho y a Kiko. Ninguno de los dos acertó. El esfuerzo y el alto ritmo impuesto pasó factura en la recta final del primer tiempo. Dacosta le sacó un balón de gol a Santamaría bajo los palos y Turu Flores falló un cabezazo franco en el área pequeña. Quizás el descanso salvó al Ourense de la recuperación vallisoletana, pero también permitió a los rojillos coger fuerzas para culminar un segundo tiempo pletórico que sólo presentó un borrón, el de Maxi en la primera jugada que posibilitó una asistencia de Turu para que Óscar golpeara a la red. El Ourense se rearmó y comenzó a hacer de las bandas un auténtico desfiladero. En una galopada de Adolfo, llegó un servicio a Gaizko, que culminó en el segundo palo. La igualada llevó el delirio a las gradas y puso alas a un Ourense que pudo sentenciar en dos llegadas. La más clara, un remate de Golo en el minuto 89, al que Kiko no llegó. En la prórroga, el Ourense dio síntomas de extenuación, pero supo mantener a raya a los pucelanos -que no crearon una sola ocasión- e incluso buscar una contra en la que Nacho tuvo el tanto de la victoria en sus botas. El segundo tiempo de la prórroga no dio para mucho, simplemente para ver de nuevo la corrección defensiva del Ourense y el juego horizontal e insulso del Valladolid. De momento, la eliminatoria sigue abierta. El Ourense hizo los deberes. Le queda recoger el premio.