El caso Cuiña espolea el cruce de acusaciones entre partidos

REDACCIÓN A CORUÑA

GALICIA

Fraga tilda a Beiras de calumniador y éste le exige que asuma la crisis del PP El revuelo político desatado por la situación patrimonial de Xosé Cuiña ha entrado de lleno en los discursos preelectorales. El cruce de acusaciones envolvió ayer a los dirigentes populares, que cierran filas en torno al de Lalín, y a una oposición crítica con la marcha de la precampaña. En medio de todo, Fraga denunció la «vergonzosa calumnia» de Beiras.

25 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

El presidente de la Xunta arremetió contra Beiras por decir que él había reconocido que Cuiña incurrió en incompatibilidad cuando en realidad, defiende Fraga, sólo anunció que el conselleiro se desprenderá del 16% de las acciones de las empresas familiares. «No se puede decir mayor vergonzosa calumnia que la que ha empleado el señor Beiras», dijo el jefe de la Xunta. Fraga insistió en que el nacionalista actuó «a mala fe, y lo sabe», y dio por zanjado el caso tras asegurar que está resuelto jurídicamente con un dictamen del Consello Consultivo y otro de la Comisión de Incompatibilidades del Parlamento. «Aun así -puntualizó- Cuiña ha querido llevar el asunto al Tribunal Superior de Xustiza, por lo que no se puede hacer más». Exigencias de Beiras En el extremo opuesto, Beiras volvió a exigirle a Fraga que asuma la crisis de su gabinete y convoque la Deputación Permanente para analizar de manera «transparente» el tema Cuiña. Anxo Guerreiro (EdeG) censuró la «actitude indecente» del conselleiro y situó la referencia central de los comicios la «crise permanente de la Xunta. La misma idea fue vertida por los socialistas al acusar al PP de contaminar la campaña. Touriño indicó que «el señor Fraga sabrá de dónde salen estas cosas, por qué se utilizan y qué es lo que pasa», en relación a dos informes sobre la situación del conselleiro, mientras Ismael Rego consideró que «flaco favor» le hacen a Cuiña determinados apoyos. El socialista se refería a las muestras de apoyo de dirigentes populares como José Luis Iravedra, que destacó la «categoría excepcional» del de Lalín, o Julio Padilla.