FIESTAS DE VERANO La plaza de Armas se convirtió en un tablero gigante del juego de la Oca Los protagonistas de buena parte de las actividades que se incluyen en el programa de fiestas de Ferrol son para los adultos, pero ello no quita que la oferta para los más pequeños de la casa sea menos buena. De hecho, ayer la plaza de Armas se transformó en un tablero gigante del juego de la Oca, en el que más de trescientos niños se lo pasaron como nunca. Un enorme dado y seis macetas de colores fueron suficientes para que padres e hijos pasasen una tarde distinta. Los animadores trabajaron duro, pero mereció la pena.
31 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Pocas cosas entretienen tanto como el juego de la Oca y, si éste es gigante, mejor. O, al menos, eso debieron pensar gran parte de los ferrolanos que ayer llevaron a sus hijos a la plaza de Armas. Pero, es verano, y muestra de ello es que no sólo participó gente de la ciudad sino que un grupo de turistas, atraídos por el ambiente festivo, no dudaron en hacer cola para que sus hijos pasasen un rato divertido. El juego era más que sencillo: para pasar de casilla, cada equipo debía superar una serie de pruebas, que variaban en función de la edad. Así, el grupo con niños de tres años se concentraba en afinar sus voces para, acompañados por sus madres, cantar El sol y la luna con una perfecta y graciosa coreografía. Mayores Las carreras de sacos, intentar tomar un chocolate con bizcochos con los ojos vendados o pescar las resbaladizas canicas en una piscina hinchable fueron algunas de las pruebas que tuvieron que superar los mayores. Todo para llegar a la ansiada casilla de la Oca, y, si era de oca en oca mucho mejor. No obstante, antes tuvieron que retroceder porque la corriente del puente les arrastraba o pasar una tirada sin jugar porque cayeron en el pozo. Al final, todos contentos y a la espera de otro día de fiesta.