El muñeco que fue embrión

GALICIA

Pontecesures se movilizó por el hallazgo de un feto que resultó ser de plástico

09 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Un vecino se encontró en la mañana del domingo con una desagradable sorpresa en una de las rotondas más transitadas de Pontecesures. En el suelo, junto a una cabina telefónica, apareció un bulto de unos diez centímetros con forma de feto humano. El hombre no tardó en poner los hechos en conocimiento de las autoridades. Llamó a la policíal local, que a su vez avisó a a la Guardia Civil de Valga. Los agentes se personaron en el lugar, comprobaron que, en efecto, aquello se parecía a un embrión e inmediatamente llamaron al juzgado de Caldas. Como es de rigor, también la jueza y el forense se presentaron en Pontecesures. El hallazgo no tardó en correr de boca en boca y varios vecinos se acercaron al lugar. El supuesto feto permaneció tapado mientras se instruían diligencias, y sobre la una de la tarde, el médico forense se lo llevó para practicarle un análisis. En la localidad pontevedresa no se hablaba de otra cosa. A la gente lo que más le sorprendía era el sitio donde había aparecido. «Se se quere tirar un feto, bótase nun contenedor e non se entera ninguén», decía ayer un vecino. Sin indicios El embrión no presentaba restos de sangre ni había indicio alguno que pudiese aclarar cómo había llegado hasta allí o quién lo había abandonado en un lugar tan transitado. Fue en la tarde de ayer cuando empezaron a despejarse las dudas y el asunto tomó una vertiente inesperada. No había tal feto. Era sólo un muñeco de goma, que imitaba a un embrión humano, el que había movilizado durante más de veinticuatro horas a la Guardia Civil, a la jueza de Caldas y al forense. Cuando se dio a conocer el resultado del informe médico nadie se lo podía creer, pero la aclaración del suceso responde a las preguntas de los vecinos sorprendidos de que un embrión humano pudiese haber sido abandonado en la zona más concurrida de la localidad. Al parecer, existen en el mercado unos muñecos que están fabricados con blandiblú, un material gelatinoso, que imitan a la perfección un feto humano. Seguramente, la persona que lo abandonó en la zona, ya sea por casualidad o con la intención de tomar el pelo a los viandantes, ni siquiera pudo imaginarse la situación esperpéntica que acababa de crear.