TESTIMONIOS LOS EMIGRANTES Y EL NUEVO EJÉRCITO
18 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Tiene 19 años y sabe que los próximos dos estará destinado a la unidad de Transmisiones del Ejército de Tierra en España. Iván Chapena es hijo de un pontevedrés de Moaña que emigró y trabaja «en una pesquera» en Puerto Madryn, en Argentina. «Mi madre es andaluza y mi papá gallego; estoy contento por venir a España a trabajar y por conocer el país donde nacieron mis padres», afirma. Estudiante de secundaria, recibió en su casa una carta del Ministerio de Defensa español y decidió probar suerte. «La situación allá no es buena y ésta es una buena salida profesional», explica. Se plantea su estancia en las Fuerzas Armadas como un trabajo más. «El Ejército ya no es como antes, es una profesión como otra cualquiera», comenta. La vocación militar es algo que le suena, de momento, extraño. «No estoy aquí por vocación, o sí, no lo tengo muy claro. Quizás es mitad por vocación y mitad por vivir una experiencia». Afirma venir «muy tranquilo» y «con ganas» de conocer España y de aprender un oficio. Como todos los seleccionados, tendrá dos meses de instrucción básica y después le será posible firmar unos contratos cuya duración oscila entre los 18 meses y los tres años, según la especialidad, y que son ampliables hasta doce años. En su caso, serán dos años y luego, el futuro dirá.