Vivo para contarlo

PALOMA ABEJÓN Corresponsal MADRID.

GALICIA

Un joven, bisnieto de gallegos y nacido en un centro de torturas argentino, filma en España huellas de su pasado para un documental A los 23 años, uno coge unos días de vacaciones para irse con los amigos. Emiliano Hueravilo, uno de tantos hijos de desaparecidos en Argentina, no lo hace, él no puede olvidar. Bisnieto de gallegos, cogió a su mujer, Marcela, y a su hija de seis meses, Lara, y se vino a España con sus ahorros para reconstruir algo de su historia. Grabará un documental que recuerde lo que pasó en Argentina. Su caso es excepcional. Fue el primer niño nacido en cautiverio en la ESMA (Escuela de Mecánica de la Armada) -se calcula que por allí pasaron 5.000 personas hoy desaparecidas- que fue devuelto a sus abuelos en vez de ser criado por militares.

17 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Los libros de historia argentinos relatan en dos líneas que el 24 de marzo de 1976 hubo un golpe militar. Pasan inmediatamente a 1983, fecha en la que la democracia fue restaurada. Emiliano Hueravilo no quiere olvidar y dice que «entre esas dos líneas de los libros de texto hay miles de desaparecidos que merecen ser recordados». En España se entrevistará con el juez Garzón y buscará testimonios que le permitan hacer un documental sobre los desaparecidos en Argentina. Su vida será el eje central. El 19 de marzo de 1977, su padre, Laurato (chileno nieto de gallegos de A Coruña), y su madre, Mirta, embarazada de seis meses, fueron detenidos por su vinculación al Partido Comunista. Nunca más se supo de ellos. «A mi mamá la sacaron del velorio de mi abuelo porque le dijeron que mi papá había sufrido un asalto. Se la llevaron con mentiras, por pensar diferente», dice. Ayer estaba en Madrid. Hoy viaja a Alicante para recoger el testimonio de Nilda Oraci, que estuvo presa en la ESMA junto a su madre y que, según ha podido saber, asistió a su parto. «A las detenidas embarazadas les dejaban el privilegio de que a su parto asistiera alguna amiga presa», cuenta. El horror de su pasado Su caso fue el primero en el que el hijo de una cautiva fue devuelto a su familia. Con cuatro meses fue entregado a sus abuelos paternos, que le criaron y explicaron, poco a poco, el horror de su pasado. «Tuve más suerte que otros. Muchos niños argentinos separados de sus papás fueron vendidos o entregados a militares afines al golpe. No me enteré de mayorcito, como ellos, de que mis papás habían sido asesinados y de que los que creía mis papás eran militares que podían estar manchados con su sangre». En la época de Maseda como jefe de la Armada argentina pasaron por la ESMA 5.000 personas, entre ellas gallegos como Elsa Martínez Mecejo, de Gondomar; el asesinado cura Barbeito, de Portonovo, o Susana Leirachá. Son algunos casos que se conocen, pero el horror tiene aún muchos nombres anónimos.