El diputado del tiempo

JUAN OLIVER A CORUÑA

GALICIA

El Congreso se empapa de las iniciativas del BNG sobre los temporales

01 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Francisco Rodríguez lleva tantos meses preguntando al Gobierno por las medidas que tiene previsto adoptar ante el virulento trato que la lluvia y el viento están otorgando a Galicia, que no sería extraño que algún ministro confundiera en los pasillos del Congreso al diputado nacionalista con el hombre del tiempo. No es para menos. Desde que empezó a llover a finales de octubre, algunos gallegos tienen la impresión -más que justificada, por otro lado- de que todavía no ha escampado. Sobre todo aquellos que han visto sus negocios y viviendas inundadas, sus campos anegados, sus cofradías cerradas y sus barcos amarrados a puerto durante meses. Para ellos, el mal tiempo no es sólo un fastidio pasajero, sino una carga que amenaza a sus empleos y que no se soluciona con unos cuantos días de sol. El BNG cree que, para esos afectados, las medidas dispuestas por el Ejecutivo de Aznar son completamente insuficientes, y las ayudas, sencillamente, «limosna»: 4.000 millones compartidos para Galicia y Castilla y León, cuando el Gobierno estima que sólo en la primera comunidad las pérdidas superan los 50.000 millones, y sin que se contemplen los daños que causaron la lluvia y el viento en marzo. Sólo de octubre a enero. El miércoles pasado, en el Congreso, Rodríguez recordó que seis provincias recibieron recientemente 2.000 millones por los daños que causó menos de una semana de lluvia. Es decir, casi 400 millones por día. Las subvenciones actuales, siendo generosos, dividen por diez esa cantidad. Preguntas, proposiciones e interpelaciones Desde que empezó a llover, el BNG ha presentado en el Congreso preguntas escritas, preguntas orales, proposiciones no de ley y una interpelación al Gobierno sobre el asunto. También el PSdeG, a través de la coruñesa Carmen Marón, se ha acordado de la sañuda faz de las isobaras. Y seguirán mojándose, aun a riesgo de que, en las Cortes, sus señorías acaben confundiendo a los diputados gallegos con Mariano Medina y Helena Pemán.