«En el mar no hay desaparecidos»

REDACCIÓN VIGO

GALICIA

Dolor y luto en los municipios de los náufragos al agotarse las esperanzas de encontrarlos con vida En el momento en que se confirmó que el mar había devuelto un cadáver de la tripulación del «Fátima», los vecinos y familiares del resto de desaparecidos se entregaron a la idea de que las posibilidades de localizarlos con vida se extinguían con el paso de las horas. «Si fuese de noche, incluso podían haber muerto todos», dijo un vecino de A Guarda al hilo de las informaciones sobre el suceso. En esta villa marinera, así como en Baiona y Tui, se lloraba ayer por la muerte de sus convecinos. No hay vivienda o calle en la que no se conozca a alguna de las víctimas del naufragio. «En el mar no hay desaparecidos», sentenció un marinero.

12 ene 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Las calles de Baiona, A Guarda y Tui eran ayer un clamor silencioso por la pérdida de siete hombres del mar. Las hipótesis del suceso se multiplicaban a medida que los vecinos se congregaban en los lugares de costumbre. Uno de ellos ampliaba los caminos de la desgracia que, por el momento, ha costado la vida a un pescador. En su opinión, nadie de los seis marineros desanudó el cabo que enganchaba al buque y a la balsa y que se larga para evitar que el bote se pierda. En el hundimiento, el palangrero arrastró la lancha. El mar se ha cobrado su tributo una vez más. De alguien cercano en este caso, ya que en estas villas la sangre marinera corre por las venas de la mayor parte de sus hijos. Los testimonios de los vecinos mezclaban el dolor por la pérdida de conocidos y los factores que el marino tiene en contra. Y son muchos los obstáculos y pocas las oportunidades de salir con vida. «Si fuese de noche, incluso podían haber muerto todos», comentaba un vecino. Entre el coro de opiniones, rondaba la incertidumbre de saber en qué costado del Fátima estaba la balsa de los supervivientes y en cuál la de los desaparecidos. «Normalmente se largan por sotavento, a la sombra del viento, para poder manejarlas; eso pudo ser decisivo», afirmaba un vecino de A Guarda. El pensamiento de que todos han perecido bajo las aguas es algo más que una premonición, es casi una certeza. En la mente de todos, el dolor de las familias de los desaparecidos, quienes esperan con su último hilo de esperanza que aparezcan sanos y salvos.