Los hombres que saltaron al agua estuvieron a punto de enganchar el coche con un camión-grúa «No los enganchamos por segundos», lamentaba uno de los dos hombres que se lanzaron al agua en auxilio de los ahogados. Los operarios de un camión-grúa maniobraron a la desesperada. Nunca olvidarán los rostros de la pareja que les pedía ayuda desde la ventana trasera del coche. Se hundieron para siempre.
14 dic 2000 . Actualizado a las 06:00 h.«Coche al agua», gritó un trabajador del puerto. De inmediato, los ocupantes del camión-grúa de Transportes Juan M. Forcelledo, que trabajaban a pocos metros del lugar, corren en auxilio de las víctimas. Llegan a tiempo para ver cómo el agua se tragaba ya la parte trasera del coche. El conductor del camión corre hacia su vehículo. Cuando consigue acercarlo a la punta del muelle, uno de sus compañeros nada ya en auxilio de la pareja. El conductor comienza a soltar el cable de la grúa para tratar de izar el vehículo. El hombre que está en el agua trata de engancharla a la rueda trasera, pero no lo logra. «No lo enganchamos por segundos», diría después, aturdido. Otro de sus compañeros se tira al agua. Ambos guardan en su retina la imagen de dos personas desesperadas golpeando el cristal trasero de su coche. Veían cómo gritaban a través de ese cristal. Uno de ellos comentó, visiblemente emocionado, que «los veía gritar y no los pude salvar». Los gritos y golpes fueron lo que hicieron creer a otros testigos oculares de la tragedia que también podría haber niños en el interior del vehículo. Esos comentarios provocaron que los equipos de salvamento trabajasen con la hipótesis de que los ocupantes del coche serían cuatro o cinco, dos de ellos niños. Cuando el vehículo fue localizado y señalizado por seis buzos del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas de la Guardia Civil de A Coruña, rescataron los cuerpos. Los buzos vieron que sólo había dos cadáveres. Los tendieron en el muelle y comprobaron que no había más implicados.