El «Gran Hermano» verde

La Voz

GALICIA

X. CASTRO

En verano, la Guardia Civil del Mar se convierte en el aro salvavidas de grumetes despistados Si usted dispone de una embarcación de recreo o de un amigo que la tenga, es más que probable que en alguno de estos fines de semana del estío haya salido a dar un garbeo por las rías. Posiblemente hayan decidido fondear en alguna tranquila y abrigada cala para darse un chapuzón. Y cuando estaban disfrutando de la tranquilidad de un atardecer, alejados del bullicio veraniego de los arenales, tal vez se les haya acercado la dotación de una lancha neumática para efectuar una inspección a bordo y se hayan despedido muy amablemente después de realizar su cometido. Como mucho, les habrán hecho alguna recomendación verbal de la que ustedes tomarán buena nota. Son los de la Guardia Civil del Mar.

15 ago 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

J. ÁLVAREZ A CORUÑA Y es que aunque van vestidos de verde, como los de tierra, tienen más vocación preventiva que sancionadora. Son un servicio joven que inició su andadura en 1992, coincidiendo con la celebración en España de dos eventos de trascendencia mundial: los Juegos Olímpicos de Barcelona y la Exposición Universal de Sevilla. En su hoja de servicios destacan las intervenciones humanitarias y aquellas destinadas al control de la inmigración ilegal, especialmente en el sur. En las costas gallegas y andaluzas también prestan especial atención a la represión del narcotráfico y al contrabando de tabaco. Sus competencias en el mar territorial son las mismas que tierra. Además de la labor de policía judicial, ejercen funciones de policía administrativa, en colaboración con las capitanías marítimas, para temas de seguridad y aplicación de la Ley de Puertos y Marina Mercante. También han suscrito un convenio de colaboración con la Consellería de Pesca para vigilar el marisqueo, reforzando así los servicios de Inspección Pesquera de la Xunta. Pardillos en apuros En Galicia, la Guardia Civil del Mar cuenta en la actualidad con dos bases operativas, una en A Coruña y otra en Marín, con sede en las dependencias de la Escuela Naval. Cada una de las bases dispone de dos embarcaciones, en las que se rotan cuatro tripulaciones de cuatro hombres cada una. A media mañana del pasado lunes amarraba en uno de los pantalanes del Náutico coruñés, después de 24 horas ininterrumpidas en el mar, una de las patrulleras que estuvo de servicio por la Costa da Morte. «Fue una guardia tranquila. La navegación de pesqueros ha sido mínima por el descanso semanal obligatorio de la flota. El domingo por la noche sólo salen los que pescan con unas artes muy concretas. Los deportivos tampoco suelen navegar los lunes y los mercantes pasan por fuera del dispositivo de separación», comentaron el alférez Julio y el sargento Davila mientras los guardias Fernando y Rafael arranchaban la embarcación para el siguiente turno. Relatan que por la semana, especialmente en estas fechas de verano, suelen tener más trabajo. «Es una época _explican_ en la que te sueles encontrar pardillos en apuros, gente que no se da cuenta de que por aquí las condiciones de navegación no tienen nada que ver con las del Mediterráneo. El otro día nos llamaron unos catalanes que iban para Sada y se habían quedado sin motor. No hace mucho, en la misma zona de Sada, avisamos a unos que se iban directamente contra las piedras».