Casi 300 empresas catalanas huidas del independentismo se refugian en Galicia

El goteo continúa con la llegada de una veintena de sociedades entre enero y octubre

El dinero es temeroso. Acostumbra a buscar tranquilidad, sobre todo, cuando lo que está en juego es la viabilidad de un negocio. La inestabilidad política, especialmente intensa desde octubre del 2017, ha convertido a Cataluña en un incierto territorio plagado de arenas movedizas para muchas empresas que dependen del mercado nacional, lo que las ha llevado a autoexiliarse a otras comunidades.

Es así como la fuga de firmas catalanas que han cambiado su sede social a Galicia se eleva ya a 298. Y eso desde el 2017, año en el que se celebró la consulta soberanista, hasta el tercer trimestre del 2019. Así lo refleja el último estudio sobre demografía empresarial elaborado por la multinacional Informa D&B, que recoge 5.244 cambios de sede social por parte de compañías radicadas en Cataluña que han optado por irse de la región en el período analizado.

Es fácil recordar cómo los días posteriores a la consulta del 1 de octubre abandonaron aquella comunidad firmas de la talla de Caixabank, Banco Sabadell, Abertis, Gas Natural Fenosa, Colonial y Cola-Cao.

Fue el momento más convulso, en el que junto a las grandes compañías huyeron también decenas de pequeñas y medianas empresas. Ahora, los datos recopilados desde entonces revelan el paradero de esas firmas catalanas que han huido del independentismo, y más de la mitad de ellas (un total de 2.834 empresas) residen en la Comunidad de Madrid.

El 75 % de los empresarios catalanes demandan seguridad jurídica y estabilidad política ¿Pero qué ha atraído hasta una región periférica como Galicia, situada al otro lado del mapa, a casi 300 empresas catalanas? Fuentes del estudio explican que en bastantes casos se trata de filiales de matriz gallega asentadas en Cataluña que han trasladado su sede a Galicia. En otros, son empresas de servicios, comunicaciones o logística (son los perfiles definidos) cuyos propietarios tienen alguna vinculación con la comunidad gallega, bien sea por negocios o por relaciones personales o familiares, aclaran los redactores del informe, en el que se constata que el goteo de salidas de empresas de Cataluña no solo no cesa, sino que se ha intensificado en el tercer trimestre de este año.

Retorno complicado

Informa D&B cifra en 19 las sociedades de origen catalán que se han trasladado a Galicia entre enero y octubre de este año. Se trata de pequeñas sociedades. Lo demuestran los datos de facturación conjunta que, según este estudio, ronda el millón de euros.

Galicia sería, según este análisis, el séptimo destino preferente de las empresas huidas, cuya elección mayoritaria para ubicarse son, por este orden, Madrid, Comunidad Valenciana y Andalucía.

Hay empresas que retornan, pero el saldo no mejora. Este año, entre enero y octubre se establecieron en Cataluña 130 firmas, mientras que la cifra de deserciones se eleva a 223. Con todo, medio centenar de las compañías que cambiaron su sede social entre los años 2017 y 2018 ha regresado este año a territorio catalán.

En un informe realizado por la consultora PwC, a partir de la opinión de una nutrida representación de las principales firmas catalanas, el mundo económico pide diálogo y teme que la cronificación de la cuestión catalana pueda acabar lastrando su economía e impidiendo que crezca con «todo su potencial».

El 75 % de los consultados creen que hacen falta mayor seguridad jurídica y estabilidad política para conseguir el retorno a Cataluña de sus sedes sociales.

La gran industria de los genéricos pierde peso en Cataluña

Cataluña ha sido históricamente el gran polo farmacéutico en España y en especial de la industria de los medicamentos genéricos. Tres de los cinco grandes laboratorios nacionales de este sector, Kern Pharma, Esteve y Ferrer están radicados en esta región, a los que se suman Normon en Madrid y Cinfa en Navarra.

Ahora, las cinco grandes compañías se van a quedar reducidas a tres. Esteve y Ferrer han decidido abandonar este negocio, que hasta ahora suponía casi el 30 % de sus ventas, tras la baja rentabilidad de los últimos años.

De momento, los trabajadores de Esteve de Martorell están muy preocupados por el futuro de Pensa, la filial del grupo farmacéutico que da empleo a 580 trabajadores.

Las dos compañías, que se centrarán ahora en el desarrollo de medicamentos originales, desvinculan la decisión de los efectos del boicot a los genéricos de origen catalán, que ha estado circulando, especialmente por las redes sociales, desde el 2017.

La industria española de fabricación de genéricos se limita a afirmar que sufre la fuerte competencia de las grandes multinacionales, como la israelí Teva o la estadounidense Mylan.

Pero no todos callan. Stada se ha atrevido a culpar a la turbulencia política tras el referendo de Cataluña del 2017 como una de las razones por las que el beneficio del grupo baja. «Las empresas que tienen su sede en Cataluña están experimentando una fuerte presión de las farmacias del resto de España para no comprar ni hacer más pedidos», ha denunciado el presidente ejecutivo de Stada, Claudio Albrech. «Estamos sufriendo por esto en este momento, pero hay formas de evitarlo», dijo. Cuando se le preguntó qué cambios podrían aplicar para revertir la tendencia, respondió: «Mudarse a Madrid».

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