El fabricante gallego de vacunas Zendal compra Zelnova, filial de PharmaMar

La venta de la histórica planta química de Zeltia se cerró en 33,4 millones


vigo / la voz

El último activo del grupo PharmaMar en Galicia seguirá en manos de capital gallego. Tres meses después de su puesta en el mercado, la compañía que preside José María Fernández de Sousa anunció ayer la venta de su división química Zelnova Zeltia, que se cerró en 33,4 millones de euros, 12,8 veces el ebitda, «una buena venta», dicen fuentes de la compañía.

La buena noticia es que la histórica planta, origen del actual grupo, y líder en la fabricación de insecticidas, ha sido adquirida por dos sociedades, Allentia Invest y Safoles, ambas con sede social en Pontevedra, a nombre de los principales accionistas de Zendal (antigua CZ Veterinaria), hoy convertido en un pujante grupo bioquímico especializado en la fabricación de vacunas veterinarias y humanas, además de en productos probióticos.

Se da la circunstancia de que los nuevos dueños de Zelnova son además vecinos de la división química que acaban de comprar, ya que sus instalaciones, en el municipio pontevedrés de O Porriño, se encuentran casi anexas. De hecho, Zendal tiene en marcha un potente plan de expansión que incluye la construcción de nuevas instalaciones.

La operación, sujeta a la aprobación por la junta general de accionistas del próximo 25 de junio en Vigo, se integra en la estrategia de la compañía de centrarse en el sector farmacéutico, de forma que Zelnova y su filial Copyr dejarán de pertenecer al grupo, explicó la compañía en un hecho relevante enviado a la CNMV. La venta generará una plusvalía neta de aproximadamente 28 millones de euros en las cuentas individuales de PharmaMar y un resultado negativo cercano a los 2,5 millones de euros en las cifras consolidadas del grupo, según aclaró.

Tras la reciente venta de Xylazel -la división de pinturas y barnices con sede en O Porriño que el grupo de Fernández de Sousa colocó a la multinacional química holandesa Akzo Nobel-, Zelnova era el último activo que la compañía nacida en Vigo en 1939 conservaba en Galicia.

Detrás de la venta de la filial química hay un claro interés económico, necesario en un momento en el que la compañía está muy cerca de dar el salto al gran mercado oncológico con su nuevo fármaco Zepsyre (para el tratamiento del cáncer de pulmón de célula pequeña), que acaba de recibir un importante espaldarazo por parte de la exigente Agencia Europea del Medicamento.

El producto está en la última fase de los ensayos con pacientes, y su licencia de venta, que PharmaMar espera obtener en EE.UU. incluso antes que en Europa, supondrá la apertura de un mercado mundial y unas ventas que el grupo ha cuantificado en más de 1.000 millones al año. Para el momento de la aprobación, tal vez en el 2020, la compañía de origen gallego quiere estar cotizando simultáneamente en Estados Unidos y en España, y quiere hacerlo como una empresa biotecnológica pura, ya desprendida de la división química.

La farmacéutica casi multiplicó por ocho sus números rojos en el primer trimestre del año, al perder 10,48 millones frente a los 1,31 del mismo período del ejercicio anterior, al no computar ya en las cuentas Xylazel.

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