El entrenador, Roberto Álvarez, y algunos futbolistas del equipo respondieron a las críticas del público en A Pinguela
07 abr 2009 . Actualizado a las 02:00 h.El empate del Club Lemos ante uno de los peores equipos que pasó por Monforte, el Noia, destapó la caja de los truenos en el campo municipal de A Pinguela. Después de varios meses soportando una triste situación deportiva y económica en la entidad, algunos socios y aficionados despidieron al equipo y, sobre todo, al técnico, Roberto Álvarez, con gritos de dimisión, conscientes de que la situación es difícil para este histórico del fútbol gallego.
El técnico respondió a las recriminaciones de la grada con dos gestos claros: uno irónicamente cariñoso, y otro retando a esos socios a que bajaran al terreno de juego. Algunos jugadores también se encararon con la grada, lo que exasperó aún más al público. El socio que más sufrió esta situación fue un histórico del Lemos, Copa, que lleva más de 50 años en calidad de abonado y de espectador. «Yo le dije que era muy malo y que se marchara y él me contestó que bajara al terreno de juego», comentó Copa.
No le sentaron nada bien a Roberto Álvarez estas recriminaciones de la grada, pero su actitud por muchos nervios que tuviera no fue la más adecuada. «Lo que tienen que hacer los jugadores y el entrenador es ganar los partidos, y los aficionados tenemos derecho a decir algo. Sabemos la situación económica del club, pero no vamos a estar con los brazos cruzados. Algo también podremos exigirle al entrenador y a los jugadores», apuntó el socio lemista.
Copa reconoció que nunca había visto una situación de estas características en la historia del Lemos. «Hace 50 años que voy al fútbol y posiblemente nunca se viera que todos los futbolistas se quedaran fuera de los vestuarios y casi recriminándonos. Si tienen que decir algo será a la directiva. El míster no es quién para decirle a los aficionados que bajen al terreno de juego o que se hagan cargo de entrenar al equipo. Que se lo diga a la directiva», apuntó Copa, que abandonó el campo de A Pinguela llorando de rabia y de impotencia.
Sin excusas
Es verdad que a los futbolistas la directiva le debe dinero, al igual que a Roberto Álvarez, pero eso no tiene que servir de justificación para que tanto el técnico como algunos futbolistas se encararan con la grada. La junta bien haría en reprocharle a Álvarez su actitud y pedirle un último esfuerzo para sacar la nave adelante. Una derrota ante el Chantada este jueves en O Sangoñedo podría ser definitiva para el futuro de la entidad.
El presidente, Mariano Rodríguez Cedrón, abandonó indignado el campo de A Pinguela, aunque estos días estará fuera de Monforte, por lo que no se esperan demasiados acontecimientos en las próximas horas en el seno de la entidad.