Terra adentro Los miembros del gobierno local monfortino multiplican sus comparecencias públicas a la vez que ordenan que sus nombres no aparezcan en las placas conmemorativas
13 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.El alcalde de Monforte, Severino Rodríguez , no quiere ver su nombre perpetuado en placas conmemorativas de obras e inauguraciones. Así lo dijo el sábado al inaugurar las mejoras efectuadas en la calle Cobas y así lo demuestra la placa que puede verse allí desde entonces, donde se le concede todo el protagonismo a los vecinos, que para eso son los que pagan. Sin duda está muy bien que el mandatario dé este ejemplo de humildad en un país donde tantos políticos se pirran por ver inmortalizados sus nombres y apellidos en bronce o mármol. Pero, ¡ay!, todo tiene su lado oscuro. A cambio de esta ausencia de nombres en las lápidas, los miembros del gobierno local parecen afectados por una curiosa ansia de exhibirse en actos públicos convocados con toda suerte de pretextos, que bien podrían reemplazarse por el simple envío de un comunicado a la prensa. Ayer mismo, el propio alcalde y el concejal Xosé Manuel Pavón mostraron sus estampas ante las cámaras en la presentación in situ del inicio de las obras de la avenida de Galicia, un proyecto que ya habían presentado en el mismo lugar el pasado día 5. Por la tarde, el edil José Tomé presidió la solemne apertura de una pequeña fuente pública -eso sí, sin placa conmemorativa alguna- habilitada en Escouredo, en la parroquia de A Parte. Hace poco, el concejal José Luis Rodríguez Rivera llamaba a los medios de comunicación para presentar con empaque una obra que consistía en abrir una puerta en una tapia y en dar unas paletadas de cemento en el suelo del cementerio. En fin, a lo mejor no estaría mal extender a otros ámbitos esa política de humildad y antiprotagonismo que, felizmente, ya impera en lo que se refiere a las lápidas. Dedicar monumentos a los vivos -sobre todo cuando es por iniciativa de esos mismos vivos- puede no ser muy oportuno, pero otra cosa muy diferente es rendir homenaje a figuras ilustres desaparecidas. El Club Lemos decidió honrar la memoria del poeta Manuel María , no con una placa o una estatua, sino con un minuto de silencio y con unas sentidas palabras que se encargó de pronunciar el cantautor Antón Valcarce . Ello ocurrió antes de comienzo del partido que disputó el equipo monfortino el pasado domingo frente al Compostela B en el campo de A Pinguela. La directiva del club, y especialmente el vicepresidente, Mariano López Cedrón, quisieron rememorar así al fallecido escritor, quien fue socio del Lemos durante mucho tiempo y presenció numerosos partidos desde la gradas del antiguo estadio Luis Bodegas. Y hay que recordar a este respecto otro detalle que quizá muchos no sepan: Manuel María es el autor de la letra del himno oficial del club monfortino. A fin de cuentas, la poesía y la cultura no tienen por qué estar reñidas con el mundo del deporte. ¿O es que aún hay alguien que lo piense?