Megadeth se despide con un disco a la altura del «thrash» técnico que lleva 43 años cincelando y una gira que tocará A Coruña el 27 de mayo
31 mar 2026 . Actualizado a las 21:18 h.Resulta difícil desprenderse de la imagen de un tipo rubio defendiendo a puñetazos a su amigo danés, tan broncas y borracho como él pero sin media labazada, en el San Francisco de los primeros años 80. Una escena que por lo visto solía repetirse con excesiva frecuencia, de la que se ha hablado mil veces en el mundillo metaleiro y que, a su manera, resume el despegue de Metallica hacia el estrellato y la dolorosa escisión de la que nació la banda que nos ocupa. 43 años más tarde de que David Mustaine fuese expulsado por bolinga y marrullero del grupo que ayudó a cimentar, llega el momento de despedir a su segunda creación, aquella que levantó a golpes de orgullo en 1983 para hacerla crecer hasta ocupar su lugar, apenas un peldaño por debajo de sus antiguos compañeros, en el Big Four del thrash metal.
17 trabajos de estudio, un puñado de grabaciones oficiales en directo, un grammy, cincuenta millones de discos vendidos e incontables conciertos alrededor del planeta después, Mustaine ha dicho basta. Megadeth mandará la furgoneta al desguace tras una última gira, This Was Our Life Tour, que tocará el Coliseum de A Coruña el 27 de mayo. «Una noche más antes de que el silencio caiga / Un último acorde que resuene entre estas paredes», como él mismo canta en una de las estrofas de The Last Note, el estudiado tema que cierra su álbum final. Una despedida que adopta en su título el nombre de la banda, simplemente Megadeth, y se ha cobrado por lo pronto una dulce revancha: su primer número 1 en las listas de ventas de Estados Unidos, con un cuarto puesto en España que no está nada mal.
Como es lógico, la carga emocional que orbita el adiós de Megadeth impregna el disco desde su primera escucha. La banda está tan lejos de la furia inspiradora que desprendía Peace Sells como de la tormenta perfecta que su formación canónica (junto a Dave Ellefson, Marty Friedman y Nick Menza) desató en entregas como Rust In Peace o Countdown To Extintion. Con el paso del tiempo, Mustaine ha ido quedándose solo. Ni siquiera Ellefson, que con algún paréntesis estuvo ahí desde el principio y acabó fuera a raíz de un escabroso escarceo sexual, lo secunda ya. Pero no por ello ha perdido nuestro hombre algunas de sus mejores malas costumbres. La primera, seguir su instinto para rodearse de músicos de primer orden y continuar facturando un thrash técnico inimitable, con Tipping Point como muestra sobresaliente de la vieja escuela. La segunda, dar voz a los muchos fantasmas que habitan las entrañas de aquel chaval que sobrevivió a la calle y jamás renegó del punk —I Don't Care—, se enganchó a todo —Puppet Parade— y aprendió a tocar la guitarra de nuevo tras una grave lesión —Another Bad Day. Aunque la versión de Ride The Lightning no está de menos ni de más, añade a la ronda un trago desafiante de mala baba sin el que Dave no sería quien es. «Mi testamento final, mi muestra de desprecio». Mallado, una última vez.
«Megadeth». 2026. 11 temas + 1 bonus track: «Ride The Lightning. 41' 02 ''. Frontiers Records.