Ocho veces en las que la vida cambió en un instante

FUGAS

Los relatos de la argentina Magalí Etchebarne contienen historias de mujeres que descubren los secretos de la vida en pequeñas epifanías cotidianas

06 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Para unos, son en los que te ríes; para otros, en los que estás bien acompañado; para muchos, los de vacaciones; y para unos pocos, en los que se gana algo. Todos definimos lo que es un buen día a nuestra manera. Aunque, en general, suele haber un denominador común a todas las jornadas de diez. Los mejores días son los que importan, los memorables, los puntos de inflexión.

Para Magalí Etchebarne (Buenos Aires, 1983) son aquellos en los que uno aprende algo nuevo. Esos que te plantan de frente ante una encrucijada y te sorprenden. ¿Tomo el camino de la izquierda o el de la derecha? ¿Contestaré a este email? ¿Por qué huye mi madre? ¿Doy el «sí, quiero»?

«Los días tienen vaivenes, y las vidas, vaivenes más grandes. Yo sé que nada es siempre igual, y aunque me creo condenada a lo mismo, siempre lo mismo, un día todo se vuelca», reflexiona una de las protagonistas de los ocho cuentos en los que Etchebarne nos relata los instantes previos al momento en el que todo cambia.

Son ocho historias aparentemente poco trascendentales. Hay una reunión de amigos en un pequeño piso del centro, una familia que se va de vacaciones a una casa rural, una joven que escribe la biografía de un empresario... Pero todos los días pueden ser trascendentales si leemos entre líneas, si nos fijamos en los detalles. Y si algo hace bien la cuentista argentina es fijarse en los detalles.

Todos los olores, las palabras, los silencios y los gestos caben en estos relatos, los primeros que escribió Magalí, autora también de La vida por delante (Páginas de Espuma) y galardonada con el Premio Ribera del Duero de Narrativa Breve. Ahora rescata y retoca el que fue su debut, escrito durante la veintena.

Y lo cierto es que en Los mejores días hay algo de juventud. Hay algo de inocencia, de libertad, de rebeldía y de asombro cuando llega el momento de la epifanía. Y hay frescura. Dice una de las protagonistas: «Mientras se es joven se acepta, se prueba, hasta que uno se quiebra y comienza a decir que no». Este libro, sin embargo, está lleno se síes y de mujeres —niñas, jóvenes, adultas y ancianas— que se enfrentan al cambio con valentía.

Una lectura con fuerza y con vocación de ser también para el lector un punto de inflexión. De hacer tu día memorable.