Ejemplo paradigmático de independencia, los escoceses siempre fueron por libre. El tiempo les da la razón: suenan mejor que nunca
13 oct 2023 . Actualizado a las 05:00 h.Puede sonar paradójico, pero el último disco de Teenage Fanclub, que han titulado Nothing Lasts Forever (Nada dura para siempre) viene a demostrar que los de Glasgow están en un momento especialmente dulce. Es su trabajo con mejor aceptación de crítica y público en años y nos muestra a una banda que, fiel a su sonido con reminiscencias del folk-rock de Laurel Canyon, suena enormemente enérgica y perfectamente engarzada y que tiene todavía muchísimo que decir. Recalan esta semana en España en una gira por teatros apretadísima de fechas (9 conciertos en 11 días), en la que han incluido Ferrol. «Parece que la gente tiene ganas de vernos en España. La primera vez que fuimos fue con Nirvana, hace más de 30 años. Y gracias a aquellos conciertos la gente nos conoció y se quedó con nosotros año tras año», explica un pletórico Norman Blake, guitarra y voz de la veterana formación.
—¿Por qué presentan el disco en teatros?
—Pensamos que para esta gira estaría bien hacer algo diferente, dejar que el público nos viese en un ambiente distinto. Ya habíamos tocado en teatros y la cosa había estado muy bien, así que nos animamos. Pero eso no quita que la gente pueda levantarse de sus asientos llegado el momento. Además, lo bueno de tocar en teatros es que todo el mundo puede ver el show. Yo, que no soy particularmente alto, me he encontrado en infinidad de conciertos sin esterarme de lo que está pasando porque no soy capaz de ver el escenario. Y el sonido suele ser espectacular en estos recintos.
—El título del disco sonaba a despedida, pero se ve que no...
—Es algo irónico, viniendo de una banda que lleva 34 años tocando y que tiene el firme propósito de seguir haciéndolo mientras nos divirtamos y la gente quiera escucharnos. Así que es una broma, no podéis libraros de nosotros. ¡Nada dura para siempre, pero Teenage Fanclub todavía saca elepés! [Ríe].
—A pesar del título, ha quedado un disco luminoso. La palabra «luz» está presente en los títulos de tres canciones.
—El anterior disco, Endless Arcade, lo hicimos en medio de la pandemia, así que estábamos en casa y no de gira, como solemos estar. Sacamos el disco y, al día siguiente, nada, silencio. Así que con este esperábamos que las cosas fueran distintas. Solemos ser tíos muy positivos, pero es que además la banda, los miembros, tenemos muy buen rollo. Hay mucha camaradería, disfrutamos tocando juntos y sonamos de miedo. Eso hace que sea un disco definitivamente positivo.
—Y eso que el vídeo del primer «single», «Foreign land», lo grabaron en un mausoleo.
—Es que ese edificio está cerca de casa de mis padres. Estábamos buscando un sito interesante para grabar, un sitio curioso para que la gente no tenga que estar mirándonos a nosotros, y me acordé de él. Es un lugar increíble. Se construyó hace 250 años. Llamamos al ayuntamiento y nos dejaron rodar un día entero por 500 libras, lo cual no es muy habitual. Pero, ojo, que ya no hay gente enterrada ahí.
—Teniendo en cuenta los cambios de sonido que ha ido experimentando el grupo con los años, ¿cómo se las apañan para crear un «setlist» coherente?
—Solemos tocar algo de cada disco. Somos afortunados porque nunca se nos ha dado por hacer cosas muy extremas, me refiero a que nunca hemos sacado un disco de música electrónica, por ejemplo. De modo que podemos abordar cualquiera de nuestros temas a base de coros y guitarras. Cuando escuchas los primeros discos de cualquier banda estás escuchando realmente la suma de sus influencias, porque no consigues desarrollar tu propio sonido hasta que llevas ya un par de discos. Cuando escucho nuestros primeros discos, cosa que no hago muy a menudo, puedo distinguir perfectamente lo que escuchábamos entonces. En el primero estábamos con Exile on Main Street, de los Stones, y con Sonic Youth. Ya con el segundo escuchábamos más a Big Star y Alex Chilton. Pero con el tiempo vas viendo cuáles son tus fortalezas. Nos dimos cuenta de que lo nuestro eran las harmonías y ciertas combinaciones curiosas de guitarras Y de ahí salió nuestro propio sonido. Pero afortunadamente hay un hilo conductor. Si escuchas un concierto nuestro, no hay nada discordante.
- Auditorio de Ferrol, viernes, 20.30 hORAs, Entradas desde 12 euros.