Espido Freire: «'Los Bridgerton' es tremendamente machista sin una reflexión sobre ello»

La escritora de origen gallego nos conduce en su último libro, a medio camino entre el ensayo y la novela de viajes, al universo de Jane Austen


La búsqueda de referentes literarios femeninos la llevó hasta ella cuando era una adolescente. En un momento en el que los vuelos están restringidos, Espido Freire (Bilbao, 1974) nos sumerge en una aventura literaria por los mundos de la escritora de Sentido y sensibilidad en Tras los pasos de Jane Austen (Ariel). Un recorrido emocional que funde ensayo y novela de viajes no exento de un peligro: convertirse en austenita.

-¿Por qué puede ser interesante leer hoy a Jane Austen?

-Hay una característica que me llama la atención por encima de todas, su agudeza analítica. Cuando te metes en una novela, observas la sociedad de la mano de alguien extremadamente inteligente, que distingue el postureo de la esencia. Una preocupación que todavía hoy nos inquieta: no perder el criterio de quiénes somos en medio de las exigencias de las apariencias. Todas las heroínas de Austen resuelven ese conflicto de una manera que incluso hoy consideraríamos correcta. A veces pierden, al menos durante un tiempo, pero acaban con una ganancia: la fidelidad a ellas mismas. Jane conecta con las necesidades del lector actual. Y luego, es muy divertida, muy sagaz. Su literatura, sin adaptación previa, se lee muy bien, cosa que no pasa con todos los autores del XIX. No necesitamos hacer un gran esfuerzo en Orgullo y prejuicio para meternos en la casa de los Bennet.

« Austen no solo habla de devaneos sentimentales. Gran parte de lo que trata tiene que ver con cuestiones económicas, de poder, y con duelos de inteligencia»

-¿Es la autora recurrente, fetiche, típica?

-No es una autora típica, lo que pasa es que ha sido muy imitada. Malas o regulares copias de sus novelas hemos leído y sufrido muchas. Cuando llegas al original, descubres que es infinitamente mejor. De Orgullo y prejuicio hubo infinidad de versiones y originó toda una rama de novela sentimental o rosa, lo que ha hecho que muchos se familiaricen con sus tramas y otros la demonicen. Austen no solo habla de devaneos sentimentales. Gran parte de lo que trata tiene que ver con cuestiones económicas, de poder, y con duelos de inteligencia, como Shakespeare en Mucho ruido y pocas nueces. Emma es la historia de la construcción de una personalidad que cree que puede arreglar el mundo y se da cuenta de que está manipulando sentimientos ajenos. Persuasión es la historia de un arrepentimiento y, por supuesto, hay tramas amorosas, como ha habido en todas las grandes historias literarias. Ahora, quien quiera buscar únicamente esa parte más ligera la va a encontrar. Austen entró en el canon universal literario muy pronto, precisamente, por esa lectura en varios planos.

«'Los Bridgerton' es una serie que es pura fantasía. Toma el entorno y los tópicos de la época y los lleva a su terreno, lo cual es absolutamente digno, pero no tiene una relación directa con las novelas de Austen»

-¿Son «Los Bridgerton», la serie de Netflix, un cruce entre «Gossip girl» y Jane Austen, como algunos la definen?

-No soy el público objetivo de Los Bridgerton. Es una serie que es pura fantasía. Toma el entorno y los tópicos de la época y los lleva a su terreno, lo cual es absolutamente digno, pero no tiene una relación directa con las novelas de Austen. Ella es coherente con el momento histórico. La serie es tremendamente machista sin una reflexión sobre ello. Las novelas de Austen te reflejan una sociedad machista, es inevitable, es que lo era. Sin embargo, la impresión al acabarlas es de que se ha luchado por una voz y una dignidad.

-¿Echa de menos sus «tours» literarios con los lectores por Hampshire?

-Claro. Viajar a los lugares donde habitó es un golpe de realidad muy interesante. Ves desde dónde escribía. Aunque han pasado 200 años, gran parte de sus entornos, como Bath, están bien preservados. Ahora que estamos en un movimiento de autoficción constante, con Austen se intentó hacer casi una lectura biográfica de sus obras y no encaja siempre muy bien.

-¿Tiene gancho todo lo victoriano?

-Y lo tiene Austen, que no nació ni creó su obra en esa época (como las Brontë), sino en la georgiana o de la regencia, que es anterior. Ella tuvo la oportunidad de leer y de tener cerca ejemplos de mujeres que escribían, incluso novela satírica y moralista. Y llega la época victoriana, de enorme esplendor, pero de un retroceso en valores, donde la mujer se reduce al ángel del hogar. Ahora estamos combinando olas sucesivas del posvictorianismo. Sobre todo, en el concepto del amor romántico. Ahí Austen no encaja particularmente bien. Habla del cortejo, pero también de matrimonios que se llevan mal, de las equivocaciones. Se atreve a reírse de los hombres. De jovencita convivió con muchos, con sus hermanos y en el internado de su padre, pastor. Tenía claro quién era ella y cómo estaba rodeada de mentes inferiores, sobre todo, masculinas.

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