James Salter nos presta sus alas


Volar. James Salter hace realidad nuestro sueño. Este verano súbete a la prosa perfecta de este genial estadounidense y surca con él los cielos de las páginas de Los cazadores (1957). Laque fue la primera novela de este maestro de las metáforas te llevará muy alto. Hasta el infinito.

Es la guerra. La de Corea. Pero por la páginas de Los cazadores la muerte desfila sin drama. Duelos de cazas sobre cielos interminables y estrellas en la pizarra que marcan los aviones derribados por los ases. Acción y poesía en perfecta armonía. «De pronto Pell divisó algo a las tres. Cleve miró. No distinguió qué era, al principio. A lo lejos se veía una extraña lluvia, irreal, plateada y trémula. Era un grupo de tanques lanzados desde arriba, soltando un rastro de combustible y vapor. Cleve los contó de una ojeada. Había una docena o más, que caían como gritos débiles diluidos en el silencio. Cada tanque significaba un MiG. Oteó el cielo encima, sin ver nada. Aun así estaban en alguna parte de aquella inmensidad azul, por fuerza».

Cleve es nuestro antihéroe. Un piloto que busca la fama, el reconocimiento. Una historia que muchos han interpretado como premonitoria de lo que fue la carrera literaria de James Salter. Estudió en West Point, fue piloto de combate durante doce años y abandonó la vida militar para dedicarse a la escritura, pero no fue fácil. A pesar de su calidad, el reconocimiento tardó en llegarle. Una espera que se le hizo muy dura. Como a Cleve, su protagonista.

Si este es tu primer vuelo con Salter prepárate, porque habrá más. Tal vez decidas pasar el verano en su compañía. Después del primero querrás leer lo último que publicó: Todo lo que hay (2013). Un libro que escribió a los 88 años y tras más de 35 sin publicar nada. Una obra en la que como buen piloto lo arriesgó todo cambiando su rumbo y su estilo. «Estoy harto de ser el escritor de las frases», comentó.

Si lo quieres conocer mejor aférrate a sus memorias en Quemar los días (1997) o indaga en la felicidad viajando al interior de una vida de matrimonio en Años luz (1975). Da igual por donde empieces, Salter te abrirá su mundo y quedarás cautivado ante la nueva perspectiva. Tu corazón y tu mente agradecerán el vuelo.

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