Simba vuelve a rugir

Disney celebra los 25 años de «El Rey León» con un «remake» lleno de estrellas, como Beyoncé y Elton John; el filme se estrena el jueves

A. A.

Una película que marcó a toda una generación no es moco de pavo, y por eso Disney -experta en esto de exprimir al máximo el rédito económico de cualquier franquicia- ha decidido crear una nueva versión de El Rey León, justo cuando Simba cumple 25 años. Esta nueva película muestra un dominio de la animación 3D por ordenador pocas veces visto antes en una sala de cine. Es así porque Disney ha puesto toda la carne en el asador con un presupuesto que aún no se ha desvelado. Seguramente será mayor que la versión live-action que lanzaron en el 2016 de El libro de la selva, con unos 116 millones de dólares, que convierten en ridícula la cifra de El Rey León original de 1994 (unos 45 millones). Puede parecerles un documental, porque el fotorrealismo conseguido es excepcional, pero no solo la calidad técnica es la clave para recrear una de las películas más queridas de los años noventa.

El reparto elegido para la película está lleno de caras conocidas y de gran talento: James Earl Jones repite como Mufasa, mientras que a Simba le pondrá voz el joven Donald Glover (Atlanta, Han Solo: una historia de Star Wars). Nala será interpretada por Beyoncé, mientras que el actor Chiwetel Ejiofor (Doctor Strange, 12 años de esclavitud) encarnará al villano Scar. Su director, Jon Favreau, es uno de los pesos pesados de la compañía del ratón. Ya ha dirigido la nueva versión de El libro de la selva -también ha sido elegido para encargarse de su secuela- y además es productor en varias películas del estudio Marvel, que se ha convertido en una de las fuentes de ingresos más importantes del mundo cinematográfico. La película no ha estado libre de polémica durante su promoción, ya que el aspecto fotorrealista ha levantado algunas críticas ante la falta de expresión de los animales frente a la cinta original. Se podría considerar esta película como la evolución lógica de la historia de la animación, por lo que se teme por la supervivencia de la animación clásica en 2D, más barata y alcanzable por estudios con bajo presupuesto. Sin embargo, estamos hablando de dos tipos de animación diferente, no una evolución de una a otra. Es más, la animación clásica todavía puede sorprender (véase la magnífica Loving Vincent, la primera película que se hizo solo con pinturas, del pasado 2017).

El negocio de la nostalgia

Con esta nueva versión de El Rey León, Disney ya ha realizado casi nueve remakes live-action de sus películas clásicas. Algunas repiten el argumento en cierta medida, como El libro de la selva y la reciente Aladdin; o prefieren mostrar una nueva parte de la misma historia, como Maléfica, que enseña, en forma de precuela, la historia de la villana de La Bella Durmiente.

 Sin embargo, estas versiones live-action de los clásicos Disney no siempre han resultado ser el bombazo esperado en taquilla, a excepción de, por ejemplo, La bella y la bestia, con una recaudación de mil millones de dólares. Las críticas se centran en la poca imaginación y creatividad, que han sentado realmente mal a películas como Dumbo (2019), donde el beneficio se reduce a cien millones de dólares, una cifra irrisoria para una empresa de esta envergadura. Por eso Disney ha reiterado en varias ocasiones que esta versión de El Rey León no será un calco plano por plano del filme original, escapando de las temidas críticas.

La música amansa a las fieras

Otro elemento imprescindible de cualquier clásico animado de los 90 es su cercanía con el género musical. Aquí tampoco se ha escatimado en gastos, ya que Elton John repite en la banda sonora, reimaginando alguna de las canciones más icónicas de la película. Las canciones que se intercalan entre la muerte de Mufasa a manos de Scar o las divertidas vivencias de Simba con Timón y Pumba forman parte del imaginario colectivo, por lo que no sorprende que semejante presión se deje en manos de cantantes de la talla de Beyoncé. El poder de la banda sonora en esta película se traduce en el éxito del musical de El Rey León en Madrid, que lleva 3.000 representaciones con el auditorio lleno desde su comienzo en el 2011. Disney aprovecha toda la vorágine en torno a esta nueva película para promocionar una temporada temática en su parque de Disneyland París, junto a una abrumadora campaña de márketing, con más de 36 millones de visualizaciones del tráiler de la nueva película en YouTube. Todas las cifras indican el poderío audiovisual y económico que poco a poco va amasando la compañía estadounidense, una temporada de bonanza que parece ser un ciclo sin fin.

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