En «Permanezcan en sus asientos» Jano da una vuelta de tuerca a su obra anterior con cuatro historias entrelazadas llenas de silencio y surrealismo en un oportuno blanco y negro
22 abr 2016 . Actualizado a las 05:00 h.Alejandro Viñuela Jano es de esos creadores que trasladan al papel una idea compleja con una sencillez asombrosa. Esa es la marca desde hace años. Pero Permanezcan en sus asientos es, estética y narrativamente, una vuelta de tuerca a lo que conocíamos antes del dibujante coruñés, desde Nacho Camacho hasta Ratoon (su mejor obra hasta la fecha). No hay ese color chillón, pero sí esa estructura formal sencilla, formada por cuatro viñetas idénticas -se mantiene ese aire pop- página tras página, ahora con un dominio notable del blanco y negro que le va muy bien a la historia. Porque si en sus trabajos previos advertíamos un toque de humor, ironía y mala leche, aquí hay cuatro historias entrelazadas con muchos silencios, muchas cosas que no se dicen y bastante surrealismo. Jano construye su relato alrededor de una mesa de terapia, con tres tipos bastante poco ortodoxos salidos de una sociedad medio apocalíptica. Completa el cuadro un doctor muy peculiar con quien se completa un cómic se lee de una sentada, pero que conviene volver a revisar tras un primer repaso, para advertir pequeñas historias subterráneas. El gallego da un buen paso adelante en su trayectoria, apostando por historias más complejas, más maduras, más interesantes.
Permanezcan en sus asientos. Cómic. Editorial Fosfatina. Blanco y negro. 48 páginas. 12 euros