La pesca de la sirena en Cervo


El que busque un territorio romántico para darse un paseo, que vaya a Cervo. Allí, junto al antiguo complejo industrial de Sargadelos, amorosamente resucitado por Isaac Díaz Pardo, y partiendo de una presa que vierte el agua del río Xunco en catarata escalonada, se extiende el paseo de los Enamorados, un camino fresco, ejemplo de cómo la intervención humana en la naturaleza puede ser armoniosa. El paseo es corto, pero puede continuarse hasta el núcleo de la capital municipal y desde allí, por la carretera de río Cobo, a San Cibrao y su península, sujeta a Galicia solo por una lengua de arena.

¿Cuándo ir? Mañana mismo. Este sábado, los descendientes de los cazadores de ballenas que habitaron este puerto cantábrico convocan al mundo para ir a la pesca de una sirena, Maruxaina, que vive solitaria en las peñas de Os Farallóns. Tocando cuernos y caracolas, para que la rubia cetácea no los confunda con sus canciones, los pescadores la atraparán, la enjaularán y la someterán a juicio. Si se ha portado bien, y ha impedido algún naufragio, la absolverán y habrá baile hasta el amanecer. De lo contrario, la quemarán. Como los naturales de Cervo son bastante aficionados a la danza nocturna, alumbrada por las llamas de las queimadas, es probable que el veredicto sea favorable. Está visto que las sirenas gallegas no son maléficas. Le deseamos a la chica pez de Cervo que remonte hasta el paseo de los Enamorados con algún mozo que sea buen nadador, y que tengan una suerte parecida a la de la otra sirena famosa de Galicia, Mariña de Sálvora, que dio al país la sana estirpe de los Mariño.

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