Después de 30 minutos de intensa lucha y alternativas, el equipo celeste se descolgó en el arranque del último cuarto
14 mar 2026 . Actualizado a las 23:45 h.Solo tres conjuntos habían salido victoriosos de Miribilla esta temporada antes de la visita del Río Breogán. Y qué tres equipos: Baskonia, Valencia y Barcelona. Intentó el equipo celeste por todos los medios sumarse a esa selecta y diminuta lista, pero se quedó con las ganas después de 30 minutos de equilibrada lucha y un acto final de efervescencia bilbaína: 100-90.
El partido comenzó con ritmo. Brankovic y Hlinason, las torres del choque, sacaron partido a su poderío físico para estrenar la cuenta de sus equipos, y a los triples de Petrasek y Pantzar respondió Mihajlo Andric convirtiendo el primero del Breo. La defensa era intensa por parte de unos y otros. Russell trataba de explotar los bloqueos directos de Brankovic en el perímetro y por dentro resultaba complicado encontrar situaciones muy propicias para encestar. Con las rotaciones subió la intensidad y creció el equipo lucense. Aranitovic acertó en su primer intento desde fuera del arco de 6,75 para poner de nuevo por delante a su equipo (14-15), y Bakary Dibba festejó su reaparición con dos triples desde la esquina determinantes para que el Río Breogán cerrara la primera manga viéndose por delante (23-25).
El segundo cuarto comenzó con demarraje bilbaíno. Parcial de 7-0 que provocó el primer tiempo muerto del encuentro, solicitado por Luis Casimiro. A las dos minutos y medio llegaron los primeros puntos del Breo, obra de Russell con un gran triple como solución a la tupida defensa de los hombres de Jaume Ponsarnau. Los celestes enseguida se reactivaron. Mejoraron su compostura atrás y la clarividencia para compartir el balón y voltearon el marcador (35-36) con un contragolpe culminado por Keandre Cook. El partido era un toma y daca que no admitía momentos de desconexión. Volvieron a sufrir otro los celestes y el Bilbao esprintó de nuevo con un parcial de 8-0 (43-35). Tras la pausa de Luis Casimiro el encuentro entró en un mar de errores. Fue un suplicio anotar, se sucedieron los fallos y en el enredado escenario se desenvolvieron mejor los anfitriones, que gozaban de una renta de siete tantos (49-42) cuando los equipos se fueron a la caseta. La mayor precisión en el aro contrario de «los hombres de negro», sobre todo en la pintura, marcaba las diferencias.
Brankovic reapareció en el choque desatado, anotando los ocho primeros puntos del Breo, con triple incluido, en medio de otra fulgurante salida de un Bilbao que en apenas tres minutos dio un buen bocado al marcador y se situó once arriba (58-47). Hlinason imponía su envergadura y se hinchaba a puntos bajo aro, pero no era argumento suficiente para intimidar a un equipo celeste que volvería a engancharse al partido agarrado a su coraje, al despegue de Francis Alonso y a una defensa eficaz en el perímetro. El partido llevaba camino de desembocar en otro epílogo cardíaco como el vivido en la primera vuelta en el Pazo. 71-69 al término del tercer acto.
El demarraje decisivo
Como en las dos mangas anteriores, el parón sentó mejor al Surne Bilbao Basket, que volvió a esprintar con un parcial de 11-3 para adquirir una renta de 10 tantos (82-72) que encendió las alarmas en el banquillo del Breogán y resultó determinante en el resultado. Normantas, desde el triple, abrió más brecha. A los lucenses los estaban condenando sus pérdidas, consumieron todo su margen de error y ya no les quedó más vía hacia la victoria que la del milagro cuando la desventaja se disparó (97-77). Aún quedaban tres minutos, pero el destino estaba escrito.