El Río Breogán vuelve a sacar músculo ofensivo para ganar al Bilbao en un gran partido con final cardíaco (100-99)
FORZA BREO
Keandre Cook premió el gran trabajo de los celestes convirtiendo dos tiros libres a 1,9 segundos del final
21 dic 2025 . Actualizado a las 16:29 h.He aquí otro ejemplo de que este Río Breogán tiene unos puños de acero y pega con una violencia extrema. Otra vez volvió a sacar músculo ofensivo el equipo lucense, como en otras muchas ocasiones a lo largo de la temporada, y está vez le sirvió para anotarse un triunfo de mucho mérito ante el Surne Bilbao Basket que lo pone en disposición de soñar con la Copa: 100-99.
Danko Brankovic, que inició el partido en el banquillo pero ya entró en escena a los 30 segundos, prendió la mecha ofensiva del Breo. A su canasta en la pintura sumó después un triple, y Mihajlo Andric, también desde la línea del 6,75, puso por primera vez por delante a los celestes (8-7). Kurucs también enchufó su primer intento desde la lejanía para alimentar todavía más la confianza de la escuadra lucense, en la que Brankovic era la baza más sólida en ataque a pesar de que le vigilaba uno de los pívots más poderosos de la competición, el islandés Hlinason. Cook y Andric dispararon la efectividad en los triples (5/6), pero la primera manga se completó con triunfo del Bilbao por el acierto de Frey desde la esquina (21-23).
Como ante el Tenerife, los de Luis Casimiro se veían maltratados por la eficacia del enemigo, que adquirió una renta de siete puntos (21-28) en el arranque del segundo acto. Parcial de 0-5 al que respondió el Breo de inmediato. Corría el reloj sin que ninguna de las tropas pudiera poner tierra de por medio, y el Bilbao conservaba la delantera en el marcador por su puntería en el triple y su capacidad para exprimir las segundas oportunidades que le proporcionaba el rebote ofensivo. Francis Alonso, el indiscutible protagonista del segundo período con 12 puntos, enjugó la desventaja y devolvió las tablas al luminoso (40-40) cuando el tiempo de reposo estaba al caer. Imposible pedir más equilibrio, emoción e intriga a un partido que alcanzó el descanso con Petrasek deshaciendo el empate por una inocente personal de Dibba (45-47). El rebote —14 de los locales por 20 de los visitantes— y la gran diferencia en los tiros libres —el Bilbao (11) lanzó más del doble que el Breogán (5)— determinaban el resultado.
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Russell consumó la remontada con tres puntos consecutivos y el encuentró se desbocó. El intercambio se golpes se trasladó a un escenario de caos, con fallos sin demasiada explicación, poco rigor táctico y decisiones arbitrales acordes con el decorado, casi siempre desfavorables para los hombres de Luis Casimiro. De tanta vorágine salió mal parado Danko Brankovic, que tuvo que irse al banquillo con cuatro faltas personales. Con 57-63 volvió al parqué Francis Alonso, el mejor anotador breogamista, hasta entonces inédito en la tercera manga, pero fue Sakho el principal artífice del parcial de 6-0 que devolvía las tablas al marcador y provocaba el tiempo muerto de Ponsarnau. Ya se había serenado el Breo, que, agarrado a su juego eléctrico, se afanaba por coger una buena renta. El cuarto concluyó con los celestes por delante: 71-69.
Estaban desatados los soldados de Luis Casimiro, en su mejor momento del encuentro, defensiva y ofensivamente, y la afición comenzaba a ilusionarse con un demarraje que pusiera a buen recaudo el triunfo. Pero el Bilbao seguía con un nivel de acierto demoledor que impedía el esprint. El partido estaba destinado a un final taquicárdico. Cada ataque tenía un valor descomunal y cuando aún restaban algo más de tres minutos para el final, el Breo perdió a Brankovic, que cometió su quinta falta personal. El final a cara o cruz se volvió inevitable. Alonso estableció el 98-94 antes de ser eliminado por personales y Hilliard enmudeció al Pazo con un triple a cuatro segundos del final que establecía el 98-99. Casimiro dibujo entonces en su pizarra una acción fugaz perfectamente ejecutada por Cook, que recibió la falta de Hlinason y, con nervios de acero, convirtió los dos tiros libres. 100-99 y solo 1,9 segundos por jugar. Tuvo tiempo para lanzar a canasta el Bilbao, pero el aro escupió el lanzamiento y evitó un desenlace cruel para el breoganismo.