En cualquier categoría en la que se dispute un partido de baloncesto es clave el tiro de tres puntos. Hoy en día la cancha se queda pequeña. Quizá sería necesario revisar una posible ampliación de la misma. Mientras tanto, tener a jugadores de la calidad de Markus Howard te permite abrir el campo de una manera bestial y generar unos espacios muy importantes para el resto de jugadores.
Como siempre, el Breo empezó compitiendo como sabe, desde la defensa. Aunque sufría en los emparejamientos de Happ con los pívots de Baskonia, más grandes que él, el pívot de Illinois aprovechaba su velocidad en las transiciones y haciendo daño en el 1x1 jugando de cara al aro.
Fue en los últimos minutos del segundo cuarto cuando Howard sacó su fusil, anotando desde el exterior algunos tiros muy complicados. El Breogán no le perdió la cara al partido buscando ventajas interiores ante los cambios en el bloqueo directo del cuadro local.
Tras el paso por los vestuarios, Baskonia subió una velocidad en el ritmo de partido y dejó al Breo prácticamente sin opciones. El cuadro de Veljko Mrsic, ya mermado por las bajas de Nakic y Lukovic, sufrió en el este partido la ausencia de Momirov, que estaba participando en la rotación del cuatro. Esa diferencia de fondo de banquillo se notó muchísimo en la segunda parte.
Baskonia acabó el partido viendo el aro muy grande desde la línea de tres. No solo Howard nos castigó desde la línea de 6,75, sino también Giedraitis y Dani Díez, que se sumaron al festival y eso abrió muchos espacios para penetraciones o canastas fáciles. El Breogán se dejó ir un poco en el último cuarto y esto es lo que debe evitar el conjunto lucense ante este tipo de rivales. Quedan cuatro partidos para luchar por mantener ese noveno puesto que sería sensacional: el primero, clave, el domingo contra Ucam Murcia.