Los encuentros entre Manresa y Breogán recuerdan a las reuniones de viejos amigos. Huelen a División de Honor, a crónicas en una prensa escrita que hablaba también de OAR Ferrol, COB Ourense o Peñas Recreativas de Huesca. Y también a descensos y a ascensos. Precisamente en el último reencuentro en LEB, las aficiones dieron un paso más y compartieron comida prepartido. Desde entonces, los encuentros también saben a empanada, pulpo y calçots, aunque este año no haya podido ser, y se haya echado de menos a la afición catalana en las gradas. Es un equipo simpático, que hace las cosas bien. Siempre humildes, a pesar de ser ni más ni menos que campeones de la ACB en 1998, o de la copa del rey en 1996. Disfrutan los éxitos y sufren los fracasos, pero siempre saben estar en su sitio. Es lo que tiene tener 91 años de historia, y ser de una ciudad pequeña de baloncesto, porque, el baloncesto en Manresa, como en Lugo, tampoco es una moda, simplemente, es.
Aplausos a ambos equipos desde la grada y espadas en alto. Quinteto poco habitual en el Breogán, que sufrió el vendaval ofensivo de los visitantes, con una carta de tiro dibujada desde los 6,75 hasta en 11 ocasiones, con un 50% de acierto; cambios en el Breogán, ya con Mahalbasic en la pista, y poco a poco se acerca el equipo lucense hasta el 27-32 del primer cuarto. Gran esfuerzo defensivo en el segundo, con los Quintela en pista, y destellos de lo que vendría tras el descanso, al que se llegó con 53-49, no sin las protestas de la grada ante lo que parecía excesiva permisividad con la defensa visitante.
La segunda parte resultó ser un espectáculo en el parqué. El Breogán movió mucho su banquillo, todos los jugadores anotaron y todos aportaron. Por momentos, se disfrutó de un juego muy inteligente en ataque y de una defensa de la zona muy sólida, interrumpida, eso sí, por los lanzamientos exteriores de los manresanos. Y si hablamos de inteligencia, hay que hablar de Rasid Mahalbasic. Su clase maestra de colocación, fintas, asistencias y canastas a aro pasado es digna de ser recordada. Y a su lado, el resto del equipo, porque eso es lo que es este Río Breogán, un equipo en el que todos suman, y en el que todos crecen desde la llegada de Veljko Mrsic al banquillo en lugar de Paco Olmos.