La semana fue complicada para la plantilla del Río Breogán: problemas para completar los entrenamientos, jugadores tocados y la baja para el partido de Rasid Mahalbasic. No pintaba bien la cosa y más sabiendo lo complicado que es competir fuera de casa en la Liga Endesa. Sin embargo, el objetivo que se ha planteado desde el club una vez obtenida la salvación, de luchar por el play-off, pasa por ganar estos partidos.
El equipo dio la cara en los primeros 20 minutos. Sin demasiada brillantez y con más corazón que cabeza. Defensivamente se mostró solidez y se hizo daño con la zona, pero el Tenerife castigó muy bien cada pérdida del Breo y convirtió en canasta los despistes de los lucenses en el rebote defensivo.
En el tercer cuarto estuvo la clave del partido: 33 puntos encajados, en los números que se movía el encuentro, es algo que impide competir.
Los isleños, en cambio, con Marcelinho como director de orquesta y Shermadini y Salin como ejecutores, acabaron con toda esperanza de remontada. Uno de los aspectos que debe mejorar el Río Breogán de cara a los próximos partidos es la defensa en la pintura, como refleja el 69 % de acierto en tiros de 2 del Lenovo Tenerife.
Con la baja de Rasid, cabía esperar un paso delante de Bell-Haynes o Kalinoski, pero ninguno de los dos tenía su tarde. Musa, sin hacer un mal partido, estuvo muy defendido por el cuadro insultar (muy buenas ayudas sobre él) y notó en falta la sociedad que forma con el pívot titular en las situaciones de 2 contra 2.
Solo destellos de Lukovic y la buena aportación, por momentos, de Jankovic, acercó al Breo en el marcador en el último cuarto, para cabreo de Txus Vidorreta, que tras un tiempo muerto provocó un nuevo estirón de su equipo.