No fue la victoria más brillante del Río Breogán en lo que va de temporada. El partido se puso bronco con rapidez. Varias faltas de ataque señaladas en contra pusieron al Pazo en pie de guerra y los árbitros, por momentos, daban la sensación de aplicar reglamentos distintos.
El MoraBanc Andorra comenzó demasiado pronto a dejar al descubierto muchas carencias, así como la sensación de que algunos jugadores no habían oído hablar de Dzanan Musa o Rasid Mahalbasic, por ejemplo. El pívot breoganista, que no tenía ningún problema para sembrar el pánico en la zona andorrana, y el alero bosnio, muy inspirado en el tiro exterior, eran suficientes para mantener el marcador de cara. El desastre de los chicos de Ibón Navarro hacía pensar en un partido con un resultado más cómodo.
Los cuatro cuartos siguieron un guion muy parecido, con el equipo celeste siempre por delante, pero sin conseguir llegar a su línea más brillante. Dominaba el rebote y dominaba el partido, pero no lo rompía y el cuadro del Principado se las ingeniaba para seguir amenazando.
Hay algo que tiene el Río Breogán de lo que carecen sus rivales de su nivel. En esa rotación cada vez más corta de los celestes, siempre aparece algún jugador de la mal llamada segunda unidad que resulta clave. Uno es Sergi Quintela, el eficaz Sergi Quintela, siempre dispuesto a echarse a la espalda el trabajo más sufrido, ese que no puntúa mucho en la estadística y, como ayer, solo te permite lanzar tres tiros a canasta. Su labor es crucial y muy agradecida por cualquier entrenador. Y junto a él, el cada día más importante Iván Cruz, que ante el Andorra firmó cuatro triples y nueve rebotes. Y en qué momento sus canastas de tres puntos...
El MoraBanc se fue derrotado porque jugó muy mal. Sorprendentemente, renunció a una de sus señas de identidad, que es jugar a campo abierto. Sabían de la importancia de la victoria. También lo sabía el Breogán, y la prueba es que hasta el último segundo de posesión trató de ampliar la ventaja. No es que haya jugado un gran partido el Breo, pero tiene estupendas individualidades capaces de decidir estos choques tan trabados.