Espectáculo en el Pazo

Ricardo Hevia EN ZONA

FORZA BREO

ALBERTO LÓPEZ

AAl Breogán le hacía falta un partido como este. Tenso, de tanteo bajo y duro. Así resultó el primer tiempo. Después, todo lo que quedaba, fue incendio. Primero se encendió el público, que rápidamente se dio cuenta de que el equipo lo necesitaba, y después lo hicieron los jugadores, todos, los de la cancha y los del banquillo, que nos brindaron 15 minutos apoteósicos.

La primera novedad del Breo se producía en el cinco inicial, con Mahalbasic en el banquillo. Por su parte, Porfi tenía claro que convenía sacar a los celestes de ese ritmo trepidante en el que parece imparable, y amarrar a Bell-Haynes. Y tenía razón porque después todo quedó claro. Bien amarrado el Breogán, sin poder correr, el Granca se mantenía en el partido apoyado en el juego interior, ya que su tiro exterior era una ruina. En el primer cuarto, 4 de 13 en tiros de dos y 1 de 7 en triples.

Sakho se fue al banquillo y entró Mahalbasic, pero no era su día y Olmos lo mandó ala nevera rápidamente. Hasta el descanso todo continuó igual. Los canarios mejoraron su puntería el Breogán nunca los perdió de vista.

El segundo tiempo fue un espectáculo trepidante. Primero, una pájara breoganista y una inmaculada racha de los amarillos colocó el marcador a falta de 14 minutos con un agobiante 41-52. Ese fue el inicio de la fiesta y de la locura. Rugía el palacio y se conjuraba un equipo al que Kalinoski se echó a la espalda. Hasta el 13-0 que dio la vuelta al tanteador, el escolta fue una ametralladora, que ya está en la lista de héroes del equipo celeste porque a triplazo limpio prendió fue al Pazo y puso las bases de una remontada increíble. También le sirvió para dejar claro que su sitio en el equipo es de importancia y no de rotación. Sus minutos hasta el final, con Bell-Haynes a su lado, no caerán jamás en el olvido. Los últimos instantes nos dejaron la imagen de un rival muerto y arrollado por un equipo y un Pazo que parecen imbatibles.