Un blando Breogán se esfumó en el segundo tiempo

Ricardo Hevia

FORZA BREO

CARLOE GUERRERO

Lo que empezó como una auténtica exhibición terminó como decepción en el pabellón Martín Carpena de Málaga

11 oct 2021 . Actualizado a las 21:28 h.

A la quinta, decepción y no por la derrota. Perder en Málaga frente a Unicaja no es ninguna tragedia. La decepción viene dada por lo poco reconocible y la blandenguería del equipo.

Y eso que todo empezó como ya viene siendo habitual. El Breogán sólido, impecable en defensa, acertado en ataque y con un dominio en el rebote defensivo estaba apabullando a los andaluces. Sergi Quintela estaba implacable marcando a cualquier jugador de los andaluces. Como siempre. Y el marcaje a Jaime Fernández diseñado desde el banquillo era perfecto. El Breo parecía el equipo rico y Unicaja el pobre.

Pero los discípulos de Kasikaris a base de esfuerzo, el acierto de algún jugador y con un triple al final de cada cuarto, especialmente el segundo, dejaron la diferencia en siete puntos.

En el Río Breogán Iván Cruz jugada los mejores minutos desde que está en Lugo, incluyendo la LEB. Trabajando y reboteando como una auténtica fiera. Musa, aún abusando del tiro, tuvo unos minutos de inspiración. No solo anotó, sino que también reboteó. Mahalbasic parecía imparable en ataque, con unos movimientos deliciosos.

En el segundo cuarto, el Breo se fue de nuevo sin esfuerzo aparente, pero el final de los diez minutos fue una repetición del cuarto anterior. A base de esfuerzo, del acierto de Norris y de una mayor dureza defensiva, de nuevo los andaluces recortaron y lograr que el parcial de ese cuarto fuera empata (17-17).

Lo inesperado sucedió a continuación como si algo hubiese sorprendido al equipo. ¿No esperaban lo que sucedió? Unicaja sabía que para ganar necesitaba un extra, y no era de juego, que no lo tenía. La clave estaba atrás. En dar una vuelta de tuerca al esfuerzo y de dureza a la defensa. Y sin darnos cuenta, ahí se iba diluyendo el Breo. Malos y precipitados tiros, demasiados botes y pocos pases. Nos habían cambiado al equipo. Fernández hizo acto de presencia y nuestra defensa hasta entonces ejemplar comenzó a hacer aguas. Y el rebote defensivo, una roca en los primeros 20 minutos, comenzó a ser una sangría. En solo 8 minutos Guerrero capturó 5 rebotes.

El orden y la fluidez que habían sido las claves de los triunfos anteriores se quedaron en el vestuario tras el descanso. Puede pasar y pasó. Lo más decepcionante no es la derrota, sino que durante veinte minutos fuimos un equipo muy blando y no el que nos tiene a todos los aficionados ilusionados.