El Río Breogán también se atasca en el Pazo

El HLA Alicante castiga la poca clarividencia de un equipo lucense que ve amenazado su liderato: 82-85


El Río Breogán volvía a casa con deberes. Su flojo rendimiento en la cancha del Palma, a pesar de la victoria, y el fracaso de Castellón le pusieron en deuda consigo mismo y con su público, y la visita de un rival bien reputado en la LEB Oro como el HLA Alicante se veía dentro del vestuario como la ocasión perfecta para asustar de nuevo y reforzar la confianza. Pero el ejército breoganista se quedó con las ganas. Suspendió la reválida ante un adversario más animado y mejores argumentos en este duelo.

Los alicantinos salieron al parqué del Pazo lanzados, empujados por la inercia de las dos palizas que venían de protagonizar y en los primeros minutos su caudal anotador fue insoportable para el Breo, que exhibía problemas para defender y que en ataque tomaba buenas decisiones pero su acierto no alcanzaba el extraordinario nivel del equipo alicantino, personificado en Justin Pitts, autor de 10 puntos en el primer cuarto con 3 de 4 en triples. A poco más de tres minutos para el término del primer período Diego Epifanio decidió parar el partido porque la desventaja se estiraba peligrosamente (20-27). La presumible reprimenda y el ingreso de Salva Arvo tuvo consecuencias, un parcial de 7-1 que volvía a apretar el marcador. Siete puntos casi consecutivos del capitán celeste permitieron al Breo disfrutar del primer descanso con una mínima desventaja (29-32).

Los problemas para anotar volvieron al conjunto lucense en el segundo cuarto. Aboubacar no estaba fino, desperdició varios lanzamientos después de ganar la posición en la pintura y el Alicante aprovechó el apagón lucense para volver a distanciarse en el luminoso (36-44). Otro estirón visitante al que Diego Epifanio respondió con un tiempo muerto y dando el timón a un Mateo Díaz hasta entonces inédito. El base argentino, muy desatinado en el tiro, tampoco trajo más fluidez al juego de un Breogán que debía sudar cada punto. El Alicante, por el contrario, no encontraba tantos obstáculos para anotar y el enésimo ejemplo lo puso Pitts en la última posesión del segundo acto. Penetración y canasta a placer para dejar el marcador en 42-49. El descanso era bien recibido por los locales, que necesitaban refrescar las ideas y pensar en la manera de tomar el mando y dejar de ir a remolque tanto en el juego como en el electrónico.

En vista de que en la pintura era difícil anotar si no lo hacía Larsen, el Breo se agarró a los lanzamientos desde más allá de los 6,75 para mejorar su ritmo anotador y en 10 minutos convirtió uno más que en los 20 anteriores. Y todos con distinta firma: Larsen, Sollazo, Kacinas y Erik Quintela. Sin brillar con la fuerza esperada, los breoganistas no solo mantenían el tipo sino que hasta incluso pudieron acabar el tercer cuarto por delante en el marcador, pero el triple de Ahonen en el último suspiro lo escupió el aro. Faltaba un último período que se intuía frenético: 64-66.

A 7:12 para el final del partido el Breogán dispuso de otra oportunidad para tomar la delantera, sin embargo el triple de Salva Arco tampoco entró. A la tercera fue la vencida y el honor de poner de nuevo a los locales arriba en el marcador, lo que no ocurría desde el primer cuarto, le correspondió a Roope Ahonen, el mejor triplista del equipo: 74-73.

El partido entró en los tres minutos finales con el Alicante mandando (74-79). A un minuto la diferencia era de tres puntos (80-83). La grada aún creía, pero la ansiedad acabó por condenar a los de Diego Epifanio.

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