Los mariscadores a flote de A Illa colaborarán en las tareas de control en «épocas puntuales» y los percebeiros de O Grove, cuando llegue el verano
04 nov 2014 . Actualizado a las 05:00 h.El trabajo del mar exige más planificación de la que pueda parecer. Por eso, las cofradías arousanas llevan semanas trabajando intensamente en el plan de explotación que marcará los compases del año que viene. Esos calendarios productivos tienen que recibir, aún, el visto bueno de la Administración, en concreto de la Consellería do Mar. De todas formas, en los borradores que ya están listos se perciben algunas tendencias. La colaboración del sector en los trabajos de vigilancia del recurso es una de ellas.
Que los productores se impliquen en las tareas de vigilancia no es nuevo: las mariscadoras de a pie llevan años realizando turnos de control de obligado cumplimiento para poder renovar el permiso de explotación que les permite bajar a las playas a faenar. En algunos puertos, como el de Vilaxoán, las mujeres llegan a realizar vigilancias nocturnas para apoyar a los gardapescas contratados por la cofradía.
Proteger su sustento ha sido, desde el principio, el motivo que ha empujado a las mariscadoras de a pie a participar en estas tareas. Pero parece que, entre recortes y furtivos, otros actores del mundo del mar han decidido echar también una mano a los vigilantes y al servicio de Gardacostas. Así, por ejemplo, los mariscadores de a flote de A Illa han aprobado en asamblea realizar tareas de vigilancia de sus zonas de trabajo «en épocas puntuais do ano». Especialmente, antes de la apertura de las concesiones cuya gestión recae directamente en la cofradía.
Colaboración
En Cambados, los rañeiros también echan una mano para intensificar los trabajos de vigilancia. Lo hacen, explican desde la cofradía, en momentos muy puntuales y en zonas muy concretas. Por ejemplo, en aquellos lugares en los que se han realizado siembras y otros trabajos para garantizarse unas buenas capturas cuando llegue el momento de echar el raño al mar.
Es más que probable que los cambadeses sigan atentos a los furtivos, pero en el caso de esta agrupación las vigilancias obligatorias no se han incluido en el plan de explotación sobre el que deberá pronunciarse la Xunta de Galicia.
En las rocas
Pero no son los rañeiros arousanos los únicos que han decidido echar una mano en la lucha contra los furtivos. Los percebeiros de O Grove, que sufren en sus bolsillos la acción de los mariscadores ilegales, también han aprobado en asamblea realizar vigilancias para intentar espantar a los quienes limpian las piedras de sus zonas de trabajo, llevándose el producto que ya ha crecido y, en ocasiones, dañando las cosechas futuras. La zona de influencia de la cofradía meca es muy amplia y los vigilantes se las ven y se las desean para intentar atender a todos los frentes que ante ellos se abren, sobre todo cuando llega el verano.
Por eso, los percebeiros adscritos a la cofradía meca parecen dispuestos a echar un cabo y colaborar con el servicio de vigilancia para defender lo suyo de un ejército de furtivos que es muy difícil de tener bajo control. Y es que, entre las piedras, es fácil esconderse incluso de las miradas más inquisitivas.