Los caros esqueletos de la crisis

Xosé Vázquez Gago
Xosé Gago A CORUÑA / LA VOZ

FIRMAS

EDUARDO PEREZ

El Ayuntamiento tramita la retirada de 21 andamios ilegales de obras abandonadas, algunos están en la calle desde el 2006 y quitarlos costará de 6.000 a 150.000 euros

01 nov 2014 . Actualizado a las 05:00 h.

Fueron los símbolos de la opulencia que trajo el ladrillo, pero hoy son solo cadáveres que costará mucho enterrar. Los andamios, los esqueletos sobre los que se construyeron grandes fortunas inmobiliarias, ahora costarán una pequeña fortuna al Ayuntamiento. Las autoridades municipales tramitan la retirada de 21, que permanecen de forma irregular en diversas calles de la ciudad, muchas del centro. Alrededor de algunos crecían nuevas construcciones, otros sustentaban viejos muros que iban a ser rehabilitados. Hoy solo son molestos obstáculos para los peatones que no cumplirán su objetivo.

Retirarlos no es tarea fácil ni barata. El Ayuntamiento estima que el coste oscilará entre 6.000 y 150.000 euros, dependiendo del caso. No se trata solo de quitar unos hierros y cargarlos en un camión: hay que dejar la calle como estaba antes de su colocación y asegurarse de que el edificio no se viene abajo. A veces eso exige derribos parciales o apuntalamientos, tapiar puertas y ventanas, reponer la acera o la calzada, reinstalar mobiliario urbano...

Aparte del dinero, el sendero burocrático para llegar a retirar un andamio es muy complejo. Son necesarios trámites de licencias, contabilidad, contratación y en el registro de la propiedad. Hay que comprobar que la obra no se ha hecho, si ha caducado, declarar la caducidad, comunicarla, diseñar un plan de actuación para la retirada, presupuestarlo, ordenar la ejecución al propietario, notificar que no ha hecho caso (lo que es habitual), iniciar un expediente de ejecución subsidiaria, contratar la obra de retirada y pagarla. Luego se pasará la factura al propietario, suponiendo que se le pueda localizar, algo nada fácil después de la quiebra de múltiples empresas durante los últimos años.

La complejidad de todos esos trámites, que en ocasiones obligan al Ayuntamiento a acudir a los tribunales, explica que algunos de los andamios sigan en la calle cuando dejaron de pagar la tasa correspondiente en el 2006. Pero el gobierno local insiste en que continuará «luchando contra esta forma de feísmo urbanístico» y el riesgo de que los viejos esqueletos de la crisis se vengan abajo en plena calle.