El éxito de la selección femenina de baloncesto es el logro de un equipo que se ha tenido que buscar la vida fuera de España. En el caso de Jordi, sin hueco siquiera en el baloncesto profesional.
-Ocho de las 12 jugadoras de la selección compitiendo fuera de España, y el seleccionador ganándose las habichuelas en China...
-Eh... Fuera de nuestras fronteras se busca el talento español. También es un poco por la crisis, que nuestros clubes no pueden retener este tipo de jugadoras. Pero también estoy convencido de que habiendo dinero algunas jugarían fuera, que los clubes extranjeros potentes intentarían ficharlas. Torréns, Xargay, Palau... Son jugadoras de un nivel increíble, por poner tres ejemplos.
-Lo suyo es más escandaloso aún. Palmarés de lujo con Salamanca y Wisla Cracovia, oro Europeo de selecciones... y un año en el paro. ¿Qué pasa en el baloncesto femenino español para que un profesional de su valía esté sin trabajo? ¿Cree que esto cambiará con su plata mundialista?
-Opino que la situación no es ahora mismo la idónea para que se pueda fichar un preparador físico o un entrenador de fuera de la ciudad de un club. Ahora mismo lo que se lleva en la Liga Femenina es fichar gente de la casa, que no me parece mal. Es un poco la inercia de la crisis. Yo intento hacer mi trabajo lo mejor posible, y después aprovechar las oportunidades que van apareciendo. Con la plata, no sé si va a cambiar. Ahora mismo tengo pensado trabajar de nuevo en Vilagarcía. A no ser que salga algo muy interesante. ¿Que puede ayudar una plata? Claro que sí. Puede dar un empujoncito para que algún equipo se decida.
-Clubes al margen, ¿aprovecharon el destello de la plata para amarrar ya una oferta de renovación del presidente de la Federación? Ayer se le veía encantado con todos ustedes en las fotos...
-Ja, ja, ja.... Si las cosas funcionan, lo lógico es no tocarlas. Pero toca esperar. No nos han dicho nada.