El fiscal reconoce su severa dureza con el violador del estilete que dice ser inocente

«La justicia no es tan dura con otros imputados», destacó el abogado de Anido


lugo / la voz

El fiscal jefe de Lugo, Juan José Begué reconoció que su acusación a Félix Vidal Anido, el violador del estilete, es «extremadamente severa». Por su parte, el abogado del acusado, Marco Antonio Candal, considera que esa contundencia que trata de aplicar la justicia no es la misma que se utiliza con otros imputados. Si la trayectoria del acusado (condenado a 72 años en su día) fuera otra, posiblemente los hechos por los que fue juzgado ayer ni tan siquiera hubieran llegado a la Audiencia.

El tribunal tiene la papeleta de decidir si un forcejeo a la puerta de casa de una víctima, que no sufrió ningún tipo de daños, se puede considerar un delito de coacciones o incluso de detención ilegal, cuando el hecho ni duró cinco minutos. Si es así, a Anido pueden caerle entre seis y tres años de prisión.

Luego está la cuestión de si se ha de imponer a un hombre tres años de cárcel por agujerear un billete de autobús por considerar esa actitud como un delito de falsedad en documento mercantil.

La defensa dice que todo eso no pasa de una falta de malos tratos o un delito de allanamiento de morada en grado de tentativa. «¿Es una falsificación hacer un agujero, que no es una firma ni es identificativo de nada, en un billete de autobús?», se preguntó el letrado que defiende a Vidal Anido.

«Se empleó toda la severidad al alcance por su conducta naturalísticamente representada. Se hace no con una visión de justicia popular sino con una interpretación fiel de la doctrina», dijo Begué. «Vinimos a juzgar unos hechos ocurridos el 9 de abril de 2014, no toda una trayectoria anterior de este hombre. Cumplió su pena anterior. No hay que juzgar su historial. Por lo visto, existe un interés político y social para que estas personas (se refería a las beneficiarias de la doctrina Parot) tengan un tratamiento especial», dijo el letrado.

¿Qué tiene el fiscal claramente a su favor? El reconocimiento del reo por parte de la víctima y también de un policía. De todos modos, la mujer expresó que lo reconoció por las orejas, pero también dijo que llevaba melena que se las cubría. Después ,el policía manifestó que no tenía melena, lo mismo que hizo un vecino de San Martiño de Ferreiros que lo vio caminar hacia su casa exactamente a las 4,40 de la tarde del día de los hechos.

El acusador público usó como carta a su favor una relación de posicionamientos del móvil del acusado ofrecidos por los distintos repetidores. El de la rúa Río Neira lo captó a las 13,28, minutos después de la salida del autobús que dice haber cogido. A las 15,22 lo registran en Pol.

A todo esto, el abogado pidió que acudiesen al juicio, en calidad de peritos, expertos que informasen sobre la captación de la señal de los repetidores en los móviles. Que aparezca registrado a las 13,28 por el de río Neira parece que no quiere decir mucho puesto que podía estar perfectamente en el interior del autobús.

Los billetes de autocar que guardó Vidal Anido fueron objeto de especial atención por todas las partes. Incluso intervinieron tres conductores de Arriva que dieron explicaciones varias sobre las perforadoras, los billetes de ida y vuelta y otros aspectos. Uno de los tiques estaba taladrado dos veces. Un agujero pudo haber sido realizado con un bolígrafo y otro con una taladradora del autobús, si bien el chófer del de la una y cuarto dijo que la suya no era.

Vidal Anido compareció muy demacrado. Comparando su cara el día que salió de prisión, hace menos de un año, y la que presentaba ayer, parecía como si le hubieran pasado cinco o seis años por encima. No estuvo fino a la hora de la declaración y sucumbió ante el fiscal al que no supo darle explicaciones de porqué le puso al billete de ida una hora distinta a la que fue emitido.

Cuando, basándose en los informes de los repetidores del teléfono, el fiscal le dijo que un viaje de Lugo a Pol no puede durar desde las 13,28 hasta las 15,22, le respondió: «No sé, tenía el móvil bloqueado desde hacía un mes. No puedo dar explicaciones».

Tampoco las dio para los dos agujeros que tenían los billetes. Su declaración no dio de si. Al no aceptar que estuvo en la calle Erín, el fiscal no le preguntó nada relacionado con lo ocurrido en el tercer piso donde residía la víctima.

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