Cruzar la ría cuesta en estos momentos 2,6 euros, lo que supone destinar algo más de 5 euros para un viaje de ida y vuelta. Utilizar el transporte público de Vigo, el popular Vitrasa, está ya en 1,32 euros, lo que implica duplicar esta cantidad en el viaje de regreso. En ambos casos se trata del billete ordinario, una tarifa que se abarata sensiblemente con los abonos de las empresa de la ría o con el bonobús de Vitrasa.
Cabe señalar que desde hace unos meses tampoco todos los ciudadanos tienen acceso a utilizar los abonos de los autobuses de Vigo. Un cambio sustancial decidido por Caballero exige, por primera vez en la historia, exhibir el certificado de empadronamiento, una medida que han criticado asociaciones de todo tipo y la oposición municipal y que en nada ayuda a que alguna vez funcione el transporte metropolitano, previsto para el 2015.
En síntesis, este sistema propugna pagar un billete único para utilizar buses urbanos con interurbanos o barcos de ría, abaratando así la comunicación metropolitana. La Xunta ofrece hacerse cargo del 80 % del coste del billete eliminado y exige a los concellos que se hagan cargo del 20 % restante. Todos lo aceptan salvo Vigo, que hasta ahora exigía que la Xunta se hiciera cargo del 100 % del coste.
Tras la reunión con Hernández, Caballero dijo que estudiaría aportar 315.000 euros, pero desde entonces no ha vuelto a pronunciarse sobre el tema.