La falta de presupuestos en el Concello de Ourense ha convertido al comedor social en una víctima colateral de la falta de consenso político en el salón de plenos. Cuando en noviembre del pasado año se acordó cerrar las viejas instalaciones que albergaban este servicio, y que Cáritas se hiciese cargo de la gestión, ambas entidades decidieron firmar un convenio de colaboración que fijaba la aportación económica del Concello dado que más del 90 % de los usuarios del comedor son derivados por los servicios sociales municipales. Sin embargo en lo que va de año la aportación ha sido nula, según explican desde la institución municipal, porque la partida incluida en ese presupuesto municipal y fijada en 86.250 euros, no puede librarse mientras el documento no se apruebe.