Tras el positivo, el pontevedrés fue reducido por los funcionarios municipales, introducido en un coche patrulla y conducido hasta la Jefatura, donde se volvió a confirmar que estaba bajo los efectos del alcohol y en unas cantidades que se enmarcan en lo que es el ilícito penal. Esta circunstancia motivó que fuese derivado hasta la Comisaría Provincial, donde pasaría lo que quedaba de noche. Durante buena parte de este trayecto, el sospechoso, supuestamente, siguió dejando muestras de su carácter. Ya no solo es que presumiblemente intentara agredir a uno de los policías, es que durante el trayecto golpeó con las piernas el habitáculo y escupió en repetidas ocasiones, confirmaron desde la Jefatura. A la vista de estos hechos, en principio, se le han imputado cargos contra la seguridad vial, resistencia y desobediencia, si bien no se descarta que se puede aludir a un cuarto delito, el de atentado.