Una vida entre confusiones, anécdotas y desagravios

r. nóvoa ourense / lA voz

FIRMAS

Vivir en Finca Fierro es como estar continuamente en casa del vecino. Las viviendas de la urbanización se encuentran ya cada vez más próximos del núcleo de A Valenzá (Barbadás) que no ha dejado de crecer en los últimos años al abrigo del bum urbanístico. Sus habitantes llevan toda una vida de confusiones, anécdotas y desagravios. El principal quebradero de cabeza para el centenar de familias que se encuentran en Finca Fierro ha sido el económico. Más allá del sentimiento de pertenencia a uno u otro municipio, la especial situación en la que se encuentran a la espera de un acuerdo político que se demora desde hace casi una década tiene un coste claro para sus bolsillos. Los propietarios de viviendas de esta urbanización están obligados a pagar el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) en Ourense, que supone un coste mayor que si lo tuvieran que abonar en Barbadás, como sucederá en cuanto el acuerdo sea definitivo. No sucede lo mismo con otros impuestos, ya que el recibo del agua y del alcantarillado lo abonan en Barbadás, que es el municipio que le presta el servicio.

Tampoco faltan las anécdotas. Por ejemplo, una farmacia de la zona tuvo que cambiar de lugar el letrero que señalizaba su establecimiento por encontrarse en terrenos de otro ayuntamiento.