Esta semana hemos tenido otra «abdicación» noticiosa. José Freire decidió concluir con sus labores ejecutivas al frente del Sindicato Unificado de Policía (SUP) después de casi 34 años de intensa actividad. Ha tenido responsabilidades directivas de rango local, provincial y gallego, siendo el máximo referente de de este sindicato en la comunidad autónoma durante los últimos doce años.
Con su habitual retranca, le decía a nuestro compañero López Penide en una entrevista publicada en vísperas, que Juan Carlos I y él parecían haberse puesto de acuerdo para dejar los trastos en fechas idénticas.
Pepe, 62 cumplidos, entregó el relevo al policía ourensano Roberto González, de 32. Entraba como agente en prácticas en la comisaría de la Ciudad de Las Burgas en el 2002, cuando Freire asumía la secretaria general territorial del sindicato.
La nueva ejecutiva del SUP gallego elegida en el congreso celebrado en Pontevedra, ejemplificó el profundo relevo generacional que también requiere el sector de las fuerzas de seguridad, como tantos otros de nuestra sociedad.
Pepe Freire ha sido crucial para crear, construir y consolidar el SUP. A él y a otros pioneros se les debe haber conseguido pasar de una policía postfranquista y militarizada («los grises») a una policía «civil» y porosa a las transformaciones sociales que vivimos, compuesta por agentes con deberes y derechos reconocidos. De trayectoria impecable, cuantos acudimos al homenaje que se le rindió el miércoles pasado, sabíamos que escuchábamos reconocimientos sinceros, incluso de quienes por mando y responsabilidad política fueron sus oponentes en conflictos y negociaciones. Freire cree que ha sido más sindicalista que policía. Ahora que encara la recta final de su vida laboral, solo le deseo que recupere para sí, para Juani (su esposa) y su familia, el tiempo de compartir los placeres de la vida. ¡Se lo ha ganado con creces!