Al presidente de los hosteleros ourensanos no le sorprenden las cifras. Conoce la realidad del sector en la provincia y cree que la desunión y las guerrillas políticas han llevado al turismo ourensano a número rojos.
-¿Cómo valora los últimos datos?
-Los ourensanos no nos hemos preocupado del turismo y cuando sí lo hemos hecho ha sido de manera unilateral. No hemos puesto en valor el patrimonio cultura ni natural. En los últimos años cada uno ha ido por su lado. Ha habido concellos que lo ha hecho bien, pero también había un patronato de turismo y un consorcio que desaparecieron. Ahora cada uno va por su lado. La capital lo hace por un lado, Allariz por otro. O Barco y Verín cada uno por su cuenta... Incluso hay ourensanos que viajan por todo el mundo pero que, sin embargo, desconocen lo que tienen en su provincia.
-¿Es importante aunar esfuerzos?
-Juntos somos fuertes, separados no podremos. Las cosas han cambiado mucho en los últimos años, son más difíciles. Las tecnologías han revolucionado el mundo del turismo. Ahora el sector es mucho más agresivo y al turista hay que ofertarle cosas diferentes. Paquetes completos con nuevas y diferentes sensaciones. Ahora de nada vale poner folletos en las ferias.
-En este sentido, ¿cómo está Ourense?
-Como estaba. Sigue siendo el hermano pequeño de Galicia. No estamos preparados para recibir a los turistas, aunque se ha ido avanzando. Hemos perdido mucho tiempo en otras cosas. Pero tenemos muchas posibilidades. Creo que Ourense tiene futuro en el turismo, pero debe sabe venderse de forma conjunta. Y no debemos olvidar que debemos incluirnos, también, en el paquete de Galicia.