El empate de Dorneda, un tropiezo que genera muchas dudas

Pontevedra / La Voz

FIRMAS

Las sensaciones que transmite el Pontevedra de cara a lograr el objetivo del ascenso a Segunda B han cambiado radicalmente en noventa minutos, los que duró el partido frente al Dorneda. Antes del mismo, el equipo granate se encontraba en una corriente de máxima confianza después de alcanzar el liderato de la Tercera gallega por primera vez en la temporada en el momento decisivo, tras firmar un sólido partido frente al Somozas en Pasarón. Sin embargo, el empate en O Condús, con el que dejó escapar la posibilidad de afrontar el ascenso como campeón, debiendo superar una única eliminatoria o, de lo contrario, tener una segunda oportunidad, ha reavivado las dudas que generó durante buena parte de la temporada.

De hecho, pese a que ante el Dorneda se logró certificar la presencia en el play off, hasta entonces no garantizada matemáticamente, las lágrimas de jugadores como Kevin Levis al final del encuentro demuestran que el resultado supo a fracaso. Aunque el técnico granate prefiere hablar de un simple borrón en el momento más inoportuno. «No creo que haya sido un fracaso, para nada. La línea del equipo sigue siendo ascendente», respondía ayer el técnico, que asegura que este tropiezo no debe afectarles porque «esto empieza hoy», en referencia a la lucha por el ascenso. «El partido de ayer [en referencia al domingo] es como un paréntesis -defiende Manu Fernández-. No se puede valorar la trayectoria de las últimas semanas por el partido frente al Dorneda», añade.

En todo caso, el entrenador granate tampoco eludió reconocer que «el equipo jugó un poco agarrotado, la presión pasó factura, pero no le puedo achacar nada». De hecho, justificó el tropiezo, porque «era muy difícil combinar y, aún así buscamos siempre la victoria. En campos como este hay muchas acciones de área, nos metieron un gol en una jugada desgraciada y fue clave». De todos modos, aún asumiendo que fue «un tropiezo que nos costó el campeonato», también se afanó en recordar que «el campeonato no te asegura nada».

Sea como sea, lo que es indiscutible es que al Pontevedra se le presenta ahora por delante un camino mucho más difícil del que tuvo a su alcance antes del partido frente al Dorneda. Y es que, además de tener que superar tres eliminatorias para lograr su objetivo, tendrá que hacerlo disputando el segundo partido de cada ronda como visitante. Pero más preocupante que la dificultad del itinerario, son las dudas que ha generado un equipo que, cuando sabía que no podía fallar, no ha sido capaz de ganar a un colista que no se jugaba nada.