Los micrófonos del Teatro Principal le jugaron ayer una mala pasada a los concejales del PP de Pontevedra. El primero en sufrir el contratiempo fue su portavoz, Jacobo Moreira, cuando se disponía a defender la moción sobre la capitalidad judicial. Desde las filas nacionalistas se oyó un comentario: «Creo que é o alcalde que che te está quitando a palabra». El tema se solucionó en unos segundos.
La siguiente víctima fue Pablo Fernández cuando pretendía intervenir en una moción del PSOE sobre el ARI del centro histórico. Una propuesta que fue aprobada por unanimidad en la que se pide al Ministerio de Fomento y a la Consellería de Medio Ambiente que agilicen la firma del convenio 2013-2016. El micrófono de Pablo Fernández no iba, a punto estuvo de cambiarlo por otro, pero no fue necesario. El concejal aprovechó la anécdota para decirle a Lores: «Hai que investir en micrófonos, alcalde».
Pablo Fernández no fue el último en tener problemas. Ya en el capítulo de ruegos, le volvió a pasar a Rosa Picallo. Aunque su intención era hacer un ruego, anunció que el 22 de abril Fomento cedió al Concello el tramo de la N-550 comprendido entre la avenida de Buenos Aires y Pasarón, rogando al alcalde que se humanice la zona.
Todos los concejales, menos Ana Isabel Vázquez y Ricardo Aguilar -que no asistió-, intervinieron en el pleno, ya fuera defendiendo una moción, interpelando a un edil, haciendo una pregunta o un ruego. Quizá fue una coincidencia o quizá una estudiada estrategia para dar imagen de grupo.