Goles a base de zumba, pádel y «spa»

Aleixandre Méndez
Álex Méndez PONTEVEDRA / LA VOZ

FIRMAS

El Poio Pescamar alterna los entrenamientos con actividades que aumentan la cohesión del grupo

24 abr 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

La plantilla del Poio Pescamar demostró esta Semana Santa que su talento va más allá de los regates y las fintas con el balón. A falta de competición, el equipo rojillo cambió la cancha de fútbol sala por la de pádel, y también se atrevió con una disciplina en auge con el zumba. Dos sesiones de trabajo atípicas pero que están integradas en la planificación del equipo para cumplir su objetivo de lograr la permanencia en Primera División.

Así, el descanso activo comenzó para el Poio Pescamar la semana pasada con una visita al Liceo Casino de Pontevedra, donde la plantilla participó en una master class de zumba impartida por las profesoras del centro. Y un día después llegó el turno del pádel en las instalaciones del CCD Sanxenxo, donde las rojillas disputaron un torneo por parejas que volvió a despertar su instinto competitivo con triunfo final para el dúo formado por Ceci y Carmen, que se impusieron en el partido definitivo a Claudia y Mar.

De vuelta a la rutina habitual, Marcio Santos explicaba ayer que este tipo de actividades «nos permiten no perder la capacidad física, pese a estar una semana sin liga». Un cambio de rutina que, para el técnico rojillo, supone hacer «algo diferente para desconectar del estrés de la competición».

De este modo, lo que podría parecer a simple vista una mera actividad lúdica sirve, según el entrenador brasileño, para «recuperar en el plano físico y mental». A lo largo de la presente temporada, el equipo rojillo ya introdujo en su plan sesiones de spa, algo más habitual en los grandes clubes de fútbol pero que la plantilla del Poio se ha podido permitir merced al acuerdo del club con el balneario urbano Spabílate de Pontevedra. «El spa es muy bueno para recuperar de los largos viajes», defiende Marcio Santos.

Pero más allá de la función recuperadora, tanto a nivel físico como mental, el preparador rojillo considera que este tipo de actividades alternativas le ofrecen un beneficio adicional al equipo: mejorar la cohesión del grupo. «A través de estas actividades la gente se une más, se divierte y hace piña de cara al tramo final sin perder la condición física. Y eso es justo lo que buscaba con ellas», afirma. Ahora tocará demostrar los beneficios de ese trabajo atípico certificando la permanencia matemática lo antes posible.

Para Marcio Santos el principal beneficio es que así «hacen piña sin perder la condición física»