Los juzgados de Ourense mantienen plantillas sin recortes ni descensos
20 abr 2014 . Actualizado a las 06:00 h.La justicia siempre será lenta para quien la necesita. «Cuando alguien recurre a ella es porque tiene un problema. Por poco que se tarde en resolverlo, siempre será mucho para el afectado», dice José Luis Roig. Un mes de plazo en un juzgado de lo social, que es la media en Ourense, serán en realidad varios meses más desde que comenzó el problema, advierte el funcionario. Todo es relativo, coinciden. Y si en Madrid un contencioso administrativo ya se marca como horizonte el 2017, o en Sevilla los juzgados de lo social acumulan retrasos no menos importantes, en Ourense la justicia «goza de una razonable buena salud», en palabras de Fernando Alañón. En una línea similar, Luis Menor ve «achaques, pero no estamos peor que en otros sitios». Para Teodoro Fernández, sin embargo, son «tres o cuatro lunares». Son, en cualquier caso, problemas asumibles, cuyas respuestas son diferentes y han de ser objeto de análisis puntual.
Coordinar distintas administraciones. Echa de menos José Luis Roig intervenciones más ágiles por parte de la Inspección del Consejo General del Poder Judicial desde el momento en que se detecta un problema en algún juzgado. «En cuanto surgen, y eso es algo que se ve con la revisión de las estadísticas, deberían atajarse. Pero no siempre ocurre ni se actúa con agilidad, quizás porque otros están infinitamente peor, con retrasos acumulados de varios años», propone. Jorge Temes cree que la figura del gerente se hace cada vez más necesaria para poner orden en una organización en la que intervienen distintas administraciones y con escalas diferentes. Los jueces responden ante el Consejo General del Poder Judicial. Los secretarios, ante el Ministerio. Los funcionario, ante la Xunta. En horarios, por ejemplo, motivo de no pocas quejas. «El funcionario es fácil de controlar. El secretario digamos que también, pero al juez nadie le dice nada», apunta Teodoro Fernández.
la cuestión laboral
Implicar a la sociedad. Cree Teodoro Fernández que en la sociedad en general, y en la administración en particular, «existe el convencimiento de que el personal de justicia trabaja más que en cualquier otro ámbito de la administración». En cuestión de imagen, más allá de proclamarse convencido defensor del jurado, llama la atención Jorge Temes sobre la necesidad de implicar a la sociedad. Quienes llegan a un jurado con ganas de irse, descontentos y poco dispuestos a participar, por ver ese papel como una carga, acaban convirtiéndose en los primeros que valoran el papel de la administración de justicia. Sobre la situación de las plantillas en Ourense, frente a un asomo de críticas a supuestos recortes, resalta José Luis Roig que «no hay ni una plaza que esté sin cubrir». Luis Menor, en este punto, advierte que la forma en que la Xunta está aplicando la tasa de reposición permite dejar de cubrir plazas en otros órganos, atendiendo de forma escrupulosa prioridades como son las del área de justicia.
las tasas
Eficacia más que dudosa. Solo el político introduce matices a la hora de hablar de las tasas y de su efecto disuasorio. «Si vemos la justicia como un derecho, un particular no debería pagar tasas», dice Temes. «Yo, desde luego, las suprimiría», proclama Roig, sin dejar de mostrar sus dudas sobre el efecto que el Gobierno pretendía. Que se redujo la litigiosidad lo corrobora Fernando Alañón, con una reducción del 20 % en los recursos civiles de la Audiencia en el año 2013. Luis Menor, por su parte, cree que no es comprensible que haya que pagar una tasa si se quiere recurrir una multa de cien euros. «Hay tasas que impiden la tutela judicial efectiva», sostiene, pero, al mismo tiempo, cree que también se deben arbitrar medidas para evitar abusos como los que se dan, por ejemplo, en la petición indiscriminada de documentos del registro civil. La justicia gratuita costó en Galicia doce millones en el 2013. Entre el carácter disuasorio y la variable de cofinanciación para mantener el derecho se mueven las razones. Una nueva revisión permitirá poner orden, creen.